Inmenso Creador del universo .::. i-11

1. Inmenso Creador del firmamento,
que obras en los cielos y en la Tierra
al separar las aguas de las aguas,
pones el Cielo como su frontera.

2. A cada uno su misión le diste,
al río y a la nube que se mueven,
dando humedad al suelo que se agrieta
para que el fuego no lo destruyera.

3. Infúndenos tu gracia, Bondadoso,
sepáranos del mal y del pecado;
siempre tu don apague las pasiones,
y que a lo falso saque del sendero.

4. Escucha nuestra voz, amado Padre,
que junto con tu Hijo Jesucristo
y con el Santo Espíritu que enviaste,
vives reinando por todos los siglos. Amén.

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

* El TEXTO BÍBLICO del AUDIO de las siguientes citas bíblicas RELACIONADAS al canto es el de la primera versión de la Biblia EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS (1.980); cuando no hay coincidencia entre audio y texto, se debe a que AÚN no se han puesto esos textos en el sitio, y se usan los de la edición del año 2003, que sí están completos.

Gn. 1. 6-8

6 Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió. 7 Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; 8 y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.

Sal. 8

1 Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. Salmo de David.

2 ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Quiero adorar tu majestad sobre el cielo: 3 con la alabanza de los niños y de los más pequeños, erigiste una fortaleza contra tus adversarios para reprimir al enemigo y al rebelde.

4 Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: 5 ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?

6 Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; 7 le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies:

8 todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; 9 las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas.

10 ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Sal. 104

1 ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; 2 canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas!

3 ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!

4 ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; 5 recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca!

6 Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7 el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos.

8 Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, 9 del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac: 10 él lo confirmó como norma para Jacob, como alianza eterna para Israel, 11 cuando dijo: "Yo te daré la tierra de Canaán, como porción hereditaria de todos ustedes".

12 Cuando formaban un grupo muy pequeño y eran extranjeros en aquellas regiones; 13 cuando iban de nación en nación y pasaban de un reino a otro pueblo, 14 no toleró que nadie los oprimiera, y castigó a reyes, por amor a ellos: 15 "No toquen a mis ungidos ni maltraten a mis profetas".

16 Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. 17 Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo: 18 le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, 19 hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó.

20 El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; 21 lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes, 22 con pleno poder para instruir a los príncipes y enseñar sabiduría a los ancianos.

23 Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en la tierra de Cam. 24 El Señor hizo a su pueblo muy fecundo, más fuerte que sus mismos opresores; 25 cambió el corazón de los egipcios, para que sintieran odio por su pueblo y trataran con perfidia a sus servidores.

26 Luego envió a Moisés, su servidor, y a Aarón, que era su elegido; 27 por su intermedio realizó prodigios, hizo portentos en la tierra de Cam: 28 atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad, pero ellos rechazaron sus palabras.

29 Transformó sus aguas en sangre e hizo morir a sus peces; 30 el país quedó cubierto de ranas, hasta en los aposentos del rey; 31 dio una orden y vinieron los insectos, los mosquitos invadieron el país.

32 Les mandó granizo en vez de lluvia, y cayeron llamaradas en su tierra; 33 abatió sus higueras y viñedos, y destrozó los árboles en sus campos; 34 dio una orden, y vinieron langostas y pulgones en número incontable, 35 que comieron toda la hierba del campo y devoraron los frutos de la tierra.

36 Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país, a las primicias de todo ser viviente; 37 sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y nadie desfalleció entre sus tribus: 38 los egipcios se alegraron de su partida, porque los había dominado el terror.

39 Tendió una nube para que los cubriera, y envió un fuego para alumbrarlos de noche; 40 pidieron de comer y les mandó codornices, los sació con pan del cielo; 41 abrió la roca, brotaron las aguas y corrieron como un río por el desierto.

42 Él se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor, 43 e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo; 44 les dio las tierras de los paganos, y ellos heredaron las riquezas de los pueblos, 45 a fin de observar sus mandamientos y cumplir fielmente sus leyes. ¡Aleluya!

Jer. 10. 11

11 Esto es lo que ustedes dirán de ellos: “Los dioses que no hicieron ni el cielo ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo”.

Prov. 8. 22

22 El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.

Jb. 38

1 El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:

2 ¿Quién es ese que oscurece mi designio con palabras desprovistas de sentido?

3 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te preguntaré, y tú me instruirás!

4 ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Indícalo, si eres capaz de entender.

5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabes acaso? ¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir?

6 ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular, 7 mientras los astros de la mañana cantaban a coro y aclamaban todos los hijos de Dios?

8 ¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salia a borbotones del seno materno, 9 cuando le puse una nube por vestido y por pañales, densos nubarrones?

10 Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas, 11 y le dije: “Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas”.

12 ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora, 13 para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados?

14 Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido: 15 entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.

16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano?

17 ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra?

18 ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto.

19 ¿Por dónde se va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas, 20 para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa?

21 ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!

22 ¿Has penetrado hasta los depósitos de la nieve y has visto las reservas del granizo, 23 que yo guardo para los tiempos de angustia, para los días de guerra y de combate?

24 ¿Por qué camino se expande la luz y el viento del este se propaga sobre la tierra?

25 ¿Quién ha abierto un cauce al aguacero y un camino al estampido de los truenos, 26 para hacer llover sobre una tierra despoblada, sobre un desierto donde ningún hombre habita, 27 para regar los páramos desolados y hacer brotar una hierba en la estepa?

28 ¿Acaso la lluvia tiene un padre, y quién ha engendrado las gotas del rocío?

29 ¿Del vientre de quién sale el hielo, y quién da a luz la escarcha del cielo, 30 cuando las aguas se endurecen como piedra y se congela la superficie del océano?

31 ¿Anudas tú los lazos de las Pléyades o desatas las cuerdas del Orion?

32 ¿Haces salir las Híadas a su tiempo y guías a la Osa y sus cachorros?

33 ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Regulas su dominio sobre la tierra?

34 ¿Puedes alzar tu voz hasta las nubes para que te cubra una masa de agua?

35 ¿Parten los relámpagos cuanto tú los envías y ellos te dicen: “Aquí estamos”?

36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría o quién dio al gallo la inteligencia?

37 ¿Quién cuenta las nubes sabiamente y quién inclina los odres del cielo, 38 cuando el polvo se funde en una masa y los terrones se pegan entre sí?

39 ¿Cazas tú la presa para la leona y aplacas el hambre de sus cachorros, 40 cuando se agazapan en sus guaridas y están al acecho en la espesura?

41 ¿Quién prepara las provisiones para el cuervo, cuando sus pichones claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?

Apoc. 22. 5

5 Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos.

Sal. 19. 2

2 El Señor te haga triunfar en el momento del peligro, que el nombre del Dios de Jacob sea tu baluarte.

Is. 45. 7

7 Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Señor, soy el que hago todo esto.

Gn. 7. 11

Prov. 8. 28

28 cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano,

Ez. 1. 22-25

22 Sobre las cabezas de los seres vivientes, había una especie de plataforma reluciente como el cristal, que infundía temor y se extendía por encima de sus cabezas. 23 Ellos estaban debajo de la plataforma con las alas erguidas, tocándose una a la otra, mientras las otras dos les cubrían el cuerpo. 24 Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, como la voz del Todopoderoso, como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas. 25 Y se produjo un estruendo sobre la plataforma que estaba sobre sus cabezas.

2 Ped. 3. 5

5 Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios.

Gál. 5. 24

24 porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.

Sant. 4. 1-3

1 ¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? 2 Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. 3 O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

2 Ped. 3. 3

3 Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones,

Jds. 1. 16-18

16 Todos estos son murmuradores y descontentos que viven conforme al capricho de sus pasiones: su boca está llena de petulancia y adulan a los demás por interés.

17 En cuanto a ustedes, queridos míos, acuérdense de lo que predijeron los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. 18 Ellos les decían: «En los últimos tiempos habrá gente que se burlará de todo y vivirá de acuerdo con sus pasiones impías».

1 Tes. 5. 22

22 Cuídense del mal en todas sus formas.

1 Ped. 3. 10-11

10 El que ama la vida y desea gozar de días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de palabras mentirosas; 11 apártese del mal y practique el bien; busque la paz y siga tras ella. 11 Porque los ojos del Señor miran al justo y sus oídos están atentos a su plegaria, pero él rechaza a los que hacen el mal.

Rom. 12. 9-21

9 Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. 10 Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. 11 Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. 12 Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. 13 Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.

14 Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. 15 Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. 16 Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios. 17 No devuelvan a nadie mal por mal. Procuren hacer el bien delante de todos los hombres. 18 En cuanto dependa de ustedes, traten de vivir en paz con todos. 19 Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. Porque está escrito: Yo castigaré. Yo daré la retribución, dice el Señor. 20 Y en otra parte está escrito: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Haciendo esto, amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza. 21 No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien.