Libra mis ojos de la muerte .::. l-82

1. Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz, que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.

2. Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva,
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.

3. Haz que mi pie vaya ligero.
Da de tu pan y de tu vaso
al que te sigue, paso a paso,
por lo más duro del sendero.

4. Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.

5. Guarda mi fe del enemigo,
¡Tantos me dicen que estás muerto!
Y entre las sombra y el desierto
dame tu mano y ven conmigo. Amén.

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

* El TEXTO BÍBLICO del AUDIO de las siguientes citas bíblicas RELACIONADAS al canto es el de la primera versión de la Biblia EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS (1.980); cuando no hay coincidencia entre audio y texto, se debe a que AÚN no se han puesto esos textos en el sitio, y se usan los de la edición del año 2003, que sí están completos.

Mc. 10. 46-52

46 Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. 47 Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!». 48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!». 49 Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo» . Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama». 50 Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. 51 Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» . El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver». 52 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Mt. 20. 29-34

29 Cuando salieron de Jericó, mucha gente siguió a Jesús. 30 Había dos ciegos sentados al borde del camino y, al enterarse de que pasaba Jesús, comenzaron a gritar: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!”. 31 La multitud los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más: “¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!”. 32 Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. 33 Ellos le respondieron: “Señor, que se abran nuestros ojos”. 34 Jesús se compadeció de ellos y tocó sus ojos. Inmediatamente, recobraron la vista y lo siguieron.

Lc. 18. 35-43

35 Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. 36 Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. 37 Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret. 38 El ciego se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». 39 Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 40 Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó: 41 «¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». 42 Y Jesús le dijo: «Recupera la vista, tu fe te ha salvado». 43 En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.