Llorando los pecados | LH .::. ll-1

Llorando los pecados
tu pueblo está, Señor.
// Vuélvenos tu mirada
y danos el perdón. (Bis)

1. Seguiremos tus pasos,
camino de la cruz,
subiendo hasta la cumbre
de la Pascua de luz.

2. La Cuaresma es combate;
las armas: oración,
limosnas y vigilias
por el Reino de Dios.

3. "Convertid vuestra vida,
volved a vuestro Dios,
y volveré a vosotros",
esto dice el Señor.

4. Tus palabras de vida
nos llevan hacia ti,
los días cuaresmales
nos las hacen sentir. Amén.

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

* El TEXTO BÍBLICO del AUDIO de las siguientes citas bíblicas RELACIONADAS al canto es el de la primera versión de la Biblia EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS (1.980); cuando no hay coincidencia entre audio y texto, se debe a que AÚN no se han puesto esos textos en el sitio, y se usan los de la edición del año 2003, que sí están completos.

Is. 1. 27

27 Sión será rescatada por el derecho y los que se conviertan, por la justicia.

Jer. 18. 8

8 pero si la nación de la que hablé se convierte de su maldad, entonces me arrepiento del mal que había pensado infligirle.

Jer. 23. 14

14 Pero entre los profetas de Jerusalén, he visto cosas horribles: son adúlteros, viven en la mentira, tienden la mano a los malhechores, ¡y así nadie se convierte de su maldad! Todos ellos son para mí como Sodoma y los habitantes de la ciudad, como Gomorra.

Jer. 26. 3

3 Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones.

Ez. 3. 19

19 Si tú, en cambio, adviertes al malvado y él no se convierte de su maldad y de su mala conducta, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.

Ez. 18. 21-23

21 Pero si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no morirá. 22 Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivirá. 23 ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador -oráculo del Señor- y no que se convierta de su mala conducta y viva?

Ez. 33. 9-19

9 Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.

10 Y tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Ustedes andan diciendo: “Nuestras rebeldías y nuestros pecados pesan sobre nosotros, y nos estamos consumiendo a causa de ellos. ¿Cómo podremos vivir?”. 11 Tú diles, en cambio: “Juro por mi vida –oráculo del Señor– que yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva. Conviértanse, conviértanse de su conducta perversa! ¿Por qué quieren morir, casa de Israel?”.

12 Y tú, hijo de hombre, di a la gente de tu pueblo: Al justo no lo librará su justicia si comete un delito; al impío no lo hará sucumbir su maldad si se convierte de ella. Y cuando un justo peque, no podrá sobrevivir a causa de su justicia. 13 Si yo digo al justo: “Vivirás”, pero él, confiado en su justicia, comete una iniquidad, no quedará ningún recuerdo de su justicia: él morirá por la iniquidad que cometió. 14 Por el contrario, si digo al malvado: “Morirás”, pero él se convierte de su pecado y practica el derecho y la justicia: 15 si devuelve lo que tomó en prenda, si restituye lo que arrebató por la fuerza y observa los preceptos de vida, dejando de cometer la iniquidad, él ciertamente vivirá y no morirá. 16 No quedará contra él el recuerdo de ninguno de los pecados que cometió: ha practicado el derecho y la justicia, por eso vivirá.

17 La gente de tu pueblo dice: “El proceder del Señor no es correcto”. Pero es el proceder de ellos el que no es correcto. 18 Cuando el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad, muere a causa de eso. 19 Y cuando el malvado se convierte de su maldad y practica el derecho y la justicia, vive a causa de eso.

Am. 5. 7

7 ¡Ay de los que convierten el derecho en veneno y echan por tierra la justicia!

Am. 6. 12

12 ¿Acaso galopan los caballos por las rocas o se ara con bueyes en el mar? Pero ustedes convierten el derecho en veneno y el fruto de la justicia en ajenjo.

Jer. 31. 9

9 Habían partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán. Porque yo soy un padre para Israel y Efraím es mi primogénito.

Jer. 50. 4

4 En aquellos días y en aquel tiempo –oráculo del Señor– vendrán los hijos de Israel, junto con los hijos de Judá; irán llorando mientras caminan y buscarán al Señor, su Dios.

Jer. 36. 3

3 Tal vez los de la casa de Judá, al enterarse de todo el mal que tengo pensado hacerles, se vuelvan cada uno de su mal camino, y así yo pueda perdonarles su iniquidad y su pecado.

Os. 14. 3

3 Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor. Díganle: “Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios.

Jl. 2. 12-13

12 Pero aún ahora –oráculo del Señor– vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos.

13 Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de sus amenazas.

Zac. 1. 3-6

3 Tú les dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: Vuelvan a mí –oráculo del Señor de los ejércitos– y yo volveré a ustedes, dice el Señor de los ejércitos. 4 No sean como sus padres, a quienes los antiguos profetas interpelaron, diciendo: Así habla el Señor de los ejércitos: Vuelvan de sus malos caminos y de sus malas acciones. Pero ellos no escucharon, ni me prestaron atención –oráculo del Señor–. 5 ¿Dónde están sus padres? Y los profetas ¿viven para siempre? 6 Pero mis palabras y mis decretos, que yo había ordenado a mis servidores los profetas, ¿acaso no alcanzaron a sus padres? Por eso, ellos se convirtieron y dijeron: “El Señor de los ejércitos nos ha tratado según nuestros caminos y nuestras acciones, como había resuelto hacerlo”.

Mal. 3. 7

7 Desde la época de sus padres, ustedes se apartan de mis preceptos y no los observan. ¡Vuelvan a mí y yo me volveré a ustedes!, dice el Señor de los ejércitos. Ustedes dicen: “¿Cómo volveremos?”.

Sal. 50

1 Del maestro de coro. Salmo de David. 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

3 ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4 ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!

5 Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6 Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; 7 yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre.

8 Tú amas la sinceridad del corazón y me enseñas la sabiduría en mi interior. 9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

10 Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. 11 Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas.

12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13 No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.

14 Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15 yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.

16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! 17 Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.

18 Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19 mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

20 Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén. 21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales -las oblaciones y los holocaustos- y se ofrecerán novillos en tu altar.

Mt. 3. 11

11 Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

Mt. 13. 15

3a Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.3bLes decía: "El sembrador salió a sembrar.15 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y se han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.

Mc. 4. 12

12 a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón».

Lc. 5. 32

32 Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan».

Lc. 13. 3-5

3 Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. 4 ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 5 Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera».

Lc. 15. 7-10

7 Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».

8 Y les dijo también: «Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? 9 Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido”. 10 Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».

Jn. 12. 40

36bDespués de hablarles así, Jesús se fue y se ocultó de ellos. 40 El ha cegado sus ojos y ha endurecido su corazón, para que sus ojos no vean y su corazón no comprenda, para que no se conviertan ni yo los cure.

Hech. 26. 18

18 para que les abras los ojos, y se conviertan de las tinieblas a la luz y del imperio de Satanás al verdadero Dios, y por la fe en mí, obtengan el perdón de los pecados y su parte en la herencia de los santos”.

Hech. 28. 27

27 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, se taparon los oídos y cerraron los ojos, por temor de que sus ojos vean, que sus oídos oigan, que su corazón comprenda, que se conviertan, y que yo los cure.

2 Cor. 3. 16

16 Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo.

2 Ped. 3. 9

9 El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.