Por el dolor creyente .::. p-70

1. Por el dolor creyente que brota del pecado;
por no haberte querido de todo corazón;
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

[P. JOSICO]
// Tómame, Dios mío,
y abrázame otra vez. (Bis)

2. Por haberte perdido; por no haberte encontrado.
Porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como la hiedra sobre un árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión.

3. Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a ti viejo tronco poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.

4. // ¡Porque es como la rama donde la savia nace,
mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves! Amén. (Bis)

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

* El TEXTO BÍBLICO del AUDIO de las siguientes citas bíblicas RELACIONADAS al canto es el de la primera versión de la Biblia EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS (1.980); cuando no hay coincidencia entre audio y texto, se debe a que AÚN no se han puesto esos textos en el sitio, y se usan los de la edición del año 2003, que sí están completos.

Sal. 50

1 Del maestro de coro. Salmo de David. 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

3 ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4 ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!

5 Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6 Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; 7 yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre.

8 Tú amas la sinceridad del corazón y me enseñas la sabiduría en mi interior. 9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

10 Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. 11 Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas.

12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13 No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.

14 Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15 yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.

16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! 17 Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.

18 Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19 mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

20 Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén. 21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales -las oblaciones y los holocaustos- y se ofrecerán novillos en tu altar.

Mt. 26. 30-35. 56. 69-75

30 Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. 31 Entonces Jesús les dijo: 31 "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño. 32 Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea". 33 Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás". 34 Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces". 35 Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

56 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

69 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo". 70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir". 71 Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno". 72 Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre". 73 Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona". 74 Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo, 75 y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente.

Mc. 14. 26-31. 50. 66-72

26 Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. 27 Y Jesús les dijo: 27 «Todos ustedes se van a escandalizar, porque dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. 28 Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea». 29 Pedro le dijo: «Aunque todos se escandalicen, yo no me escandalizaré». 30 Jesús le respondió: «Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda vez, me habrás negado tres veces». 31 Pero él insistía: «Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré». Y todos decían lo mismo.

50 Entonces todos lo abandonaron y huyeron.

66 Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas del Sumo Sacerdote 67 y, al ver a Pedro junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: «Tú también estabas con Jesús, el Nazareno». 68 El lo negó, diciendo: «No sé nada; no entiendo de qué estás hablando». Luego salió al vestíbulo. 69 La sirvienta, al verlo, volvió a decir a los presentes: «Este es uno de ellos». 70 Pero él lo negó nuevamente. Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro: «Seguro que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo». 71 Entonces él se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando. 72 En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: «Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás negado tres veces». Y se puso a llorar.

Lc. 22. 31-34. 54-62

31 Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo, 32 pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos». 33 «Señor, le dijo Pedro, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte». 34 Pero Jesús replicó: «Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces».

54 Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos. 55 Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos. 56 Una sirvienta que lo vio junto al fuego, lo miró fijamente y dijo: «Este también estaba con él». 57 Pedro lo negó, diciendo: «Mujer, no lo conozco». 58 Poco después, otro lo vio y dijo: «Tú también eres uno de aquellos». Pero Pedro respondió: «No, hombre, no lo soy». 59 Alrededor de una hora más tarde, otro insistió, diciendo: «No hay duda de que este hombre estaba con él; además, él también es galileo». 60 «Hombre, dijo Pedro, no sé lo que dices». En ese momento, cuando todavía estaba hablando, cantó el gallo. 61 El Señor, dándose vuelta, miró a Pedro. Este recordó las palabras que el Señor le había dicho: «Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces». 62 Y saliendo afuera, lloró amargamente.

Jn. 13. 36-38

36 Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?». Jesús le respondió: «A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás». 37 Pedro le preguntó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». 38 Jesús le respondió: «¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces».

Jn. 18. 25-27

25 Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: «¿No eres tú también uno de sus discípulos?». Él lo negó y dijo: «No lo soy». 26 Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro había cortado la oreja, insistió: «¿Acaso no te vi con él en la huerta?». 27 Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.