SALMO 5 .::. s-42

Ant. : A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz.

1. Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

2. A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

3. Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

4. Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

5. Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

6. Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

7. En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

8. Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

9. Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

* El TEXTO BÍBLICO del AUDIO de las siguientes citas bíblicas RELACIONADAS al canto es el de la primera versión de la Biblia EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS (1.980); cuando no hay coincidencia entre audio y texto, se debe a que AÚN no se han puesto esos textos en el sitio, y se usan los de la edición del año 2003, que sí están completos.

Sal. 5

1 Del maestro de coro. Para flautas. Salmo de David.

2 Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos; 3 oye mi clamor, mi Rey y mi Dios, porque te estoy suplicando.

4 Señor, de madrugada ya escuchas mi voz: por la mañana te expongo mi causa y espero tu respuesta.

5 Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped, 6 ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada. Tú detestas a los que hacen el mal 7 y destruyes a los mentirosos. ¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor!

8 Pero yo, por tu inmensa bondad, llego hasta tu Casa, y me postro ante tu santo Templo con profundo temor.

9 Guíame, Señor, por tu justicia, porque tengo muchos enemigos: ábreme un camino llano.

10 En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua.

11 Castígalos, Señor, como culpables, que fracasen sus intrigas; expúlsalos por sus muchos crímenes, porque se han rebelado contra ti.

12 Así se alegrarán los que en ti se refugian y siempre cantarán jubilosos; tú proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo.

13 Porque tú, Señor, bendices al justo, como un escudo lo cubre tu favor.