Yo toda me entregué .::. y-20

1. Yo toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

2. Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida
en los brazos del amor,
mi alma quedó caída.
Y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

3. Tiróme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador.
Yo ya no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi Amado. Amén.

Textos bíblicos relacionados: desarrollo

* El TEXTO BÍBLICO del AUDIO de las siguientes citas bíblicas RELACIONADAS al canto es el de la primera versión de la Biblia EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS (1.980); cuando no hay coincidencia entre audio y texto, se debe a que AÚN no se han puesto esos textos en el sitio, y se usan los de la edición del año 2003, que sí están completos.

1 Rey. 19. 12

12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave.

Deut. 6. 4-5

4 Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 5 Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Deut. 4. 24

24 Porque el Señor, tu Dios, es un fuego devorador, un Dios celoso.

2 Cor. 4. 5-7

5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús. 6 Porque el mismo Dios que dijo: «Brille la luz en medio de las tinieblas», es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo.

7 Pero nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.

Cant. 1

1 El Canto más hermoso, de Salomón.

2 ¡Que me bese ardientemente con su boca! Porque tus amores son más deliciosos que el vino;

3 sí, el aroma de tus perfumes es exquisito, tu nombre es un perfume que se derrama: por eso las jóvenes se enamoran de ti.

4 Llévame contigo: ¡corramos! El rey me introdujo en sus habitaciones: ¡gocemos y alegrémonos contigo, celebremos tus amores más que el vino! ¡Cuánta razón tienen para amarte!

5 Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusalén, como los campamentos de Quedar, como las carpas de Salmá.

6 No se fijen en mi tez morena: he sido tostada por el sol. Los hijos de mi madre se irritaron contra mí, me pusieron a cuidar las viñas, ¡y a mi propia viña no la pude cuidar!

7 Dime, amado de mi alma, dónde llevas a pastar el rebaño, dónde lo haces descansar al mediodía, para que yo no ande vagando junto a los rebaños de tus compañeros.

8 Si tú no lo sabes, ¡la más bella de las mujeres! sigue las huellas del rebaño y lleva a pastar tus cabritos junto a las cabañas de los pastores.

9 Yo te comparo, amada mía, a una yegua uncida al carro del Faraón.

10 ¡Qué hermosas son tus mejillas entre los aros y tu cuello entre los collares!

11 Te haremos pendientes de oro, con incrustaciones de plata.

12 Mientras el rey está en su diván, mi nardo exhala su perfume.

13 Mi amado es para mí una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos.

14 Mi amado es para mí un racimo de alheña en las viñas de Engadí.

15 ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! ¡Tus ojos son palomas!

16 ¡Qué hermoso eres, amado mío, eres realmente encantador! ¡Qué frondoso es nuestro lecho!

17 Las vigas de nuestra casa son los cedros y nuestro artesonado, los cipreses.

Cant. 2

1 Yo soy el narciso de Sarón, el lirio de los valles.

2 Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes.

3 Como un manzano entre los árboles silvestres, es mi amado entre los jóvenes: yo me senté a su sombra tan deseada y su fruto es dulce a mi paladar.

4 Él me hizo entrar en la bodega y enarboló sobre mí la insignia del Amor.

5 Reconfórtenme con pasteles de pasas, reanímenme con manzanas, porque estoy enferma de amor.

6 Su izquierda sostiene mi cabeza y con su derecha me abraza.

7 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera!

8 ¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por las montañas, brincando por las colinas.

9 Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven. Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado.

10 Habla mi amado, y me dice: “¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

11 Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias.

12 Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.

13 La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

14 Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante”.

15 Cacen a los zorros, a esos zorros pequeños que arrasan las viñas, ¡y nuestras viñas están en flor!

16 ¡Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado, que apacienta su rebaño entre los lirios!

17 Antes que sople la brisa y huyan las sombras ¡vuelve, amado mío, como una gacela, o como un ciervo joven, por las montañas de Beter!

Cant. 3

1 En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

2 Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

3 Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: “¿Han visto al amado de mi alma?”.

4 Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma. Lo agarré, y no lo soltaré hasta que lo haya hecho entrar en la casa de mi madre, en la habitación de la que me engendró.

5 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera.

6 ¿Qué es eso que sube del desierto, como una columna de humo, perfumada de mirra y de incienso y de todos los perfumes exóticos?

7 ¡Es la litera de Salomón! La rodean sesenta guerreros, de los más valientes de Israel:

8 todos ellos provistos de espada, adiestrados para el combate, cada uno con su espada a la cintura por temor a los peligros de la noche.

9 El rey Salomón se hizo una litera con maderas del Líbano.

10 Sus columnas las hizo de plata, su respaldo de oro, su asiento de púrpura, con el interior revestido de ébano.

11 salgan a contemplar al rey Salomón, con la corona que le ciñó su madre, el día de su boda, el día de su alegría.