Liturgia COPTA

Total de días, hasta ahora: 44.

DÍA 1 de NACI - NASI - PI KOGY ENAVOT

VÍSPERAS

SALMO: Sal. 65. 4-5

De los Salmos de nuestro maestro David, el Profeta. Que sus bendiciones...
Rta: sean con nosotros.

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 65. 4-5:

5 Feliz el que tú eliges y atraes para que viva en tus atrios: ¡que nos saciemos con los bienes de tu Casa, con los dones sagrados de tu Templo!

6 Por tu justicia, Dios, salvador nuestro, nos respondes con obras admirables: tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de las islas más remotas.

Rta: Aleluya.

+ EVANGELIO: Mt. 10. 34-42
Bendito sea el que viene en el nombre del Señor, nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo, Hijo del Dios vivo, a quien es la gloria para siempre.
Rta: Eternamente, AMÉN.
Mt. 10. 34-42:

34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. 35 Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; 36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

40 El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. 41 El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. 42 Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

Rta: Gloria a Dios Eternamente.

MAITINES

SALMO: Sal. 37. 17. 18

De los Salmos de nuestro maestro David, el Profeta. Que sus bendiciones...
Rta: sean con nosotros.

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 37. 17. 18:

17 porque los brazos del impío se quebrarán, pero el Señor sostiene a los justos.

Iod 18 El Señor se preocupa de los buenos y su herencia permanecerá para siempre;

Rta: Aleluya.

+ EVANGELIO: Jn. 1. 1-17
Bendito sea el que viene en el nombre del Señor, nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo, Hijo del Dios vivo, a quien es la gloria para siempre.
Rta: Eternamente, AMÉN.
Jn. 1. 1-17:

1 Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2 Al principio estaba junto a Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. 4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.

6 Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7 Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8 El no era la luz, sino el testigo de la luz.

9 La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. 10 Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. 11 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. 12 Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 13 Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

14 Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

15 Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo».

16 De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: 17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

Rta: Gloria a Dios Eternamente.

LITURGIA

De las CARTAS de SAN PABLO : Rom. 10. 4-18

Un capítulo de la carta de nuestro Maestro San Pablo el Apóstol, a ... que sus bendiciones sean con nosotros, Amén.

Rom. 10. 4-18:
4 ya que el término de la Ley es Cristo, para justificación de todo el que cree.

5 Moisés, en efecto, escribe acerca de la justicia que proviene de la Ley: El hombre que la practique vivirá por ella. 6 En cambio, la justicia que proviene de la fe habla así: No digas ¿Quién subirá al cielo?, esto es, para hacer descender a Cristo. 7 O bien: ¿Quién descenderá al Abismo?, esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos. 8 ¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros predicamos. 9 Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. 10 Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. 11 Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido. 12 Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. 13 Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

14 Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica? 15 ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias! 16 Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación? 17 La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.

18 Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.
[Catolicón] De las CARTAS CATÓLICAS : 1 Jn. 1. 1-10; 1 Jn. 2. 1-6

Un capítulo de la carta de nuestro Maestro San ... el Apóstol, que sus bendiciones sean con nosotros, Amén.

1 Jn. 1. 1-10:

1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.

2 Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.

3 Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

4 Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.

5 La noticia que hemos oído de él y que nosotros les anunciamos, es esta: Dios es luz, y en él no hay tinieblas.

6 Si decimos que estamos en comunión con él y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la verdad.

7 Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.

8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.

9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad.

10 Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
1 Jn. 2. 1-6:

1 Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo.

2 Él es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

3 La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos.

4 El que dice: «Yo lo conozco», y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.

5 Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Esta es la señal de que vivimos en él.

6 El que dice que permanece en él, debe proceder como él.
EPRAXIS : Hech. 3. 1-16

Un capitulo de los hechos de nuestros Padres los Apóstoles, los puros y llenos de la gracia del Espíritu Santo, que su Santas bendiciones estén con nosotros. Amén.

Hech. 3. 1-16:

1 En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. 2 Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada «la Hermosa», para pedir limosna a los que entraban. 3 Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna. 4 Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: «Míranos». 5 El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. 6 Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina». 7 Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. 8 Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. 9 Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. 10 Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada «la Hermosa», y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.

11 Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió hacia ellos, que estaban en el pórtico de Salomón. 12 Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: «Israelitas, ¿de qué se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. 14 Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, 15 mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes ven y conocen. Esta fe que proviene de él, es la que lo ha curado completamente, como ustedes pueden comprobar.
SALMO : Sal. 37. 30. 31

De los Salmos de nuestro maestro David, el Profeta. Que sus bendiciones...
Rta: sean con nosotros.

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 37. 30. 31:

Pe 30 La boca del justo expresa sabiduría y su lengua dice lo que es recto:

31 la ley de Dios está en su corazón y sus pasos no vacilan.

Rta: Aleluya.

+ EVANGELIO : Jn. 21. 15-25

Bendito sea el que viene en el nombre del Señor, nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo, Hijo del Dios vivo, a quien es la gloria para siempre.
Rta: Eternamente, AMÉN.

Jn. 21. 15-25:

15 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos». 16 Le volvió a decir por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le respondió: «Sí, Señor, sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas». 17 Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.

18 Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras».

19 De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: «Sígueme».

20 Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». 21 Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de este?». 22 Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme». 23 Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «Él no morirá» , sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?».

24 Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

25 Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Rta: Gloria a Dios Eternamente.

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