Espiritualidad JUDÍA

Cada Semana se lee un grupo de párrafos del Penteteuco (Parashá), y al que le sigue una selección de textos históricos o proféticos (Haftarát). Como el año judío tiene 54 semanas, hay 54 Parashá. Cada una se denomina por la primer palabra del párrafo.
RECORDEMOS que en el culto judío no se lee o pronuncia el NOMBRE DE DIOS: YAHVÉ, e, incluso, no ESCRIBEN "DIOS", sino: "D-os", o algo parecido.

Día 25 :: Día 25

Salmo 119. I [Día 25]

Podemos rezar tambien con estas biblias...

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 119. 1-96:

Alef 1 Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor, 2 Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón, 3 los que van por sus caminos, sin hacer ningún mal. 4 Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente.

5 ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! 6 Así no sentiré vergüenza, al considerar tus mandamientos. 7 Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones. 8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo.

Bet 9 ¿Cómo un joven llevará una vida honesta? Cumpliendo tus palabras. 10 Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. 11 Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. 12 Tú eres bendito, Señor: enséñame tus preceptos.

13 Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca. 14 Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. 15 Meditaré tus leyes y tendré en cuenta tus caminos. 16 Mi alegría está en tus preceptos: no me olvidaré de tu palabra.

Guímel 17 Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra. 18 Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. 19 Soy un peregrino en la tierra, no me ocultes tus mandamientos. 20 Mi alma se consume, deseando siempre tus decisiones.

21 Tú amenazas a esos malditos arrogantes, que se desvían de tus mandamientos. 22 Aparta de mí la vergüenza y el desprecio, porque yo cumplo tus prescripciones. 23 Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. 24 Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros.

Dálet 25 Mi alma está postrada en el polvo: devuélveme la vida conforme a tu palabra. 26 Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. 27 Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. 28 Mi alma llora de tristeza: consuélame con tu palabra.

29 Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. 30 Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. 31 Abracé tus prescripciones: no me defraudes, Señor. 32 Correré por el camino de tus mandamientos, porque tú me infundes ánimo.

He 33 Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos, y yo los cumpliré a la perfección. 34 Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. 35 Condúceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegría. 36 Inclina mi corazón hacia tus prescripciones y no hacia la codicia.

37 Aparta mi vista de las cosas vanas; vivifícame con tu palabra. 38 Cumple conmigo tu promesa, la que hiciste a tus fieles. 39 Aparta de mí el oprobio que temo, porque tus juicios son benignos. 40 Yo deseo tus mandamientos: vivifícame por tu justicia.

Vau 41 Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor, y tu salvación conforme a tu promesa. 42 Así responderé a los que me insultan, porque confío en tu palabra. 43 No quites de mi boca la palabra verdadera, porque puse mi esperanza en tus juicios. 44 Yo cumpliré fielmente tu ley: lo haré siempre, eternamente.

45 Y caminaré por un camino espacioso, porque busco tus preceptos. 46 Hablaré de tus prescripciones delante de los reyes, y no quedaré confundido. 47 Me deleitaré en tus mandamientos, que yo amo tanto. 48 Elevaré mis manos hacia tus mandamientos y meditaré en tus preceptos.

Zain 49 Acuérdate de la palabra que me diste, con la que alentaste mi esperanza. 50 Lo que me consuela en la aflicción es que tu palabra me da la vida. 51 Los orgullosos se burlan de mí como quieren, pero yo no me desvío de tu ley. 52 Me acuerdo, Señor, de tus antiguos juicios, y eso me sirve de consuelo.

53 Me lleno de indignación ante los pecadores, ante los que abandonan tu ley. 54 Tus preceptos son para mí como canciones, mientras vivo en el destierro. 55 Por la noche, Señor, me acuerdo de tu Nombre, y quiero cumplir tu ley. 56 Esto me ha sucedido porque he observado tus mandamientos.

Jet 57 El Señor es mi herencia: yo he decidido cumplir tus palabras. 58 Procuro de todo corazón que me mires con bondad; ten piedad de mí, conforme a tu promesa. 59 Examino atentamente mis caminos, y dirijo mis pasos hacia tus prescripciones. 60 Me apresuro, sin titubear, a cumplir tus mandamientos.

61 Los lazos de los malvados me rodean, pero yo no me olvido de tu ley. 62 Me levanto a medianoche para alabarte por tus justas decisiones. 63 Soy amigo de todos tus fieles, de los que cumplen tus leyes. 64 La tierra, Señor, está llena de tu amor; enséñame tus preceptos.

Tet 65 Tú fuiste bueno con tu servidor, de acuerdo con tu palabra, Señor. 66 Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. 67 Antes de ser afligido, estaba descarriado; pero ahora cumplo tu palabra. 68 Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus mandamientos.

69 Los orgullosos traman engaños contra mí: pero yo observo tus preceptos. 70 Ellos tienen el corazón endurecido, yo, en cambio, me regocijo en tu ley. 71 Me hizo bien sufrir la humillación, porque así aprendí tus preceptos. 72 Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata.

Iod 73 Tus manos me hicieron y me formaron; instrúyeme, para que aprenda tus mandamientos. 74 Tus fieles verán con alegría que puse mi esperanza en tu palabra. 75 Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. 76 Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste.

77 Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. 78 Que se avergüencen los orgullosos, porque me afligen sin motivo; yo, en cambio, meditaré tus preceptos. 79 Que se vuelvan hacia mí tus fieles; los que tienen en cuenta tus prescripciones. 80 Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos, para que yo no quede confundido.

Caf 81 Mi alma se consume por tu salvación; yo espero en tu palabra. 82 Mis ojos se consumen por tu palabra, ¿cuándo me consolarás? 83 Aunque estoy como un odre resecado por el humo, no me olvido de tus preceptos. 84 ¿Cuántos serán los días de mi vida? ¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?

85 Los orgullosos me cavan fosas, oponiéndose a tu ley. 86 Todos tus mandamientos son verdaderos; ayúdame, porque me persiguen sin motivo. 87 Por poco me hacen desaparecer de la tierra; pero yo no abandono tus preceptos. 88 Vivifícame por tu misericordia, y cumpliré tus prescripciones.

Lámed 89 Tu palabra, Señor, permanece para siempre, está firme en el cielo. 90 Tu verdad permanece por todas las generaciones; tú afirmaste la tierra y ella subsiste. 91 Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te están sometidas. 92 Si tu ley no fuera mi alegría, ya hubiera sucumbido en mi aflicción.

93 Nunca me olvidaré de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida. 94 Sálvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos. 95 Los malvados están al acecho para perderme, pero yo estoy atento a tus prescripciones. 96 He comprobado que toda perfección es limitada: ¡qué amplios, en cambio, son tus mandamientos!
* Jesús, María, José, la Sagrada Familia, eran una familia JUDÍA. Jesús era un judío practicante: iba cada Sábado a la Sinagoga, a participar del culto comunitario. Lc. 4. 16 cuenta que hace la lectura, y lee el libro del profeta Isaías; técnicamente, hizo la lectura de la HAFTARAT (como MAFTIR), o sea, leyó la selección de textos históricos o proféticos, relacionado a la Parashá de la semana (grupo de párrafos de la Torá = Pentateuco, que se leen en las casas y en las sinagogas, y que se lee después de la Parashá semanal).
* Este lugar nos ayudará a conocer nuestras raíces judías, y muchas razones por las que hacemos algunas cosas en la Iglesia.