Espiritualidad JUDÍA

Cada Semana se lee un grupo de párrafos del Penteteuco (Parashá), y al que le sigue una selección de textos históricos o proféticos (Haftarát). Como el año judío tiene 54 semanas, hay 54 Parashá. Cada una se denomina por la primer palabra del párrafo.
RECORDEMOS que en el culto judío no se lee o pronuncia el NOMBRE DE DIOS: YAHVÉ, e, incluso, no ESCRIBEN "DIOS", sino: "D-os", o algo parecido.

Día 3 :: Día 3

Salmo 18 [Día 3]

Podemos rezar tambien con estas biblias...

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 18:

1 Del maestro de coro. De David, el servidor del Señor, que dirigió al Señor las palabras de este canto, cuando él lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. 2a Dijo:

2 Yo te amo, Señor, mi fuerza, 3 Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4 Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.

5 Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores, 6 me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta mí.

7 Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio, y él escuchó mi voz desde su Templo, mi grito llegó hasta sus oídos.

8 Entonces tembló y se tambaleó la tierra; vacilaron los fundamentos de las montañas, y se conmovieron a causa de su furor; 9 de su nariz se alzó una humareda, de su boca, un fuego abrasador, y arrojaba carbones encendidos.

10 El Señor inclinó el cielo, y descendió con un espeso nubarrón bajo sus pies; 11 montó en el Querubín y emprendió vuelo, planeando sobre las alas del viento.

12 Se envolvió en un manto de tinieblas; un oscuro aguacero y espesas nubes lo cubrían como un toldo; 13 las nubes se deshicieron en granizo y centellas al fulgor de su presencia.

14 El Señor tronaba desde el cielo, el Altísimo hacía oír su voz; 15 arrojó sus flechas y los dispersó, multiplicó sus rayos y sembró la confusión.

16 Al proferir tus amenazas, Señor, al soplar el vendaval de tu ira, aparecieron los cauces del mar y quedaron a la vista los cimientos.

17 Él tendió su mano desde lo alto y me tomó, me sacó de las aguas caudalosas; 18 me libró de mi enemigo poderoso, de adversarios más fuertes que yo.

19 Ellos me enfrentaron en un día nefasto, pero el Señor fue mi apoyo: 20 me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

21 El Señor me recompensó por mi justicia, me retribuyó por la inocencia de mis manos: 22 porque seguí fielmente los caminos del Señor, y no me aparté de mi Dios, haciendo el mal; 23 porque tengo presente todas sus decisiones y nunca me alejé de sus preceptos.

24 Tuve ante él una conducta irreprochable y me esforcé por no ofenderlo. 25 El Señor me premió, porque yo era justo y mis manos eran inocentes a sus ojos.

26 Tú eres bondadoso con los buenos y eres íntegro con el hombre intachable; 27 eres sincero con los que son sinceros y te muestras astuto con los falsos.

28 Porque tú salvas al pueblo oprimido y humillas los ojos altaneros; 29 tú eres mi lámpara, Señor: Dios mío, tu iluminas mis tinieblas. 30 Contigo puedo asaltar una muralla; con mi Dios, puedo escalar cualquier muralla.

31 El camino de Dios es perfecto, la promesa del Señor es digna de confianza. El Señor es un escudo para los que se refugian en él, 32 porque ¿quién es Dios fuera del Señor?, ¿y quién es la Roca fuera de nuestro Dios?

33 Él es el Dios que me ciñe de valor y hace intachable mi camino; 34 el que me da la rapidez de un ciervo y me afianza en las alturas; 35 el que adiestra mis manos para la guerra y mis brazos para tender el arco de bronce.

36 Me entregaste tu escudo victorioso y tu mano derecha me sostuvo; me engrandeciste con tu triunfo, 37 me hiciste dar largos pasos, y no se doblaron mis tobillos.

38 Perseguí y alcancé a mis enemigos, no me volví hasta que fueron aniquilados; 39 los derroté y no pudieron rehacerse, quedaron abatidos bajo mis pies.

40 Tú me ceñiste de valor para la lucha, doblegaste ante mí a mis agresores; 41 pusiste en fuga a mis enemigos, y yo exterminé a mis adversarios.

42 Imploraron, pero nadie los salvó; gritaban al Señor, pero no les respondía. 43 Los deshice como polvo barrido por el viento, los pisé como el barro de las calles.

44 Tú me libraste de un ejército incontable y me pusiste al frente de naciones: pueblos extraños son mis vasallos.

45 Gente extranjera me rinde pleitesía; apenas me oyen nombrar, me prestan obediencia. 46 Los extranjeros palidecen ante mí y, temblando, abandonan sus refugios.

47 ¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación, 48 el Dios que venga mis agravios y pone a los pueblos a mis pies!

49 Tú me liberas de mis enemigos, me haces triunfar de mis agresores y me libras del hombre violento. 50 Por eso te alabaré entre las naciones y cantaré, Señor, en honor de tu Nombre.

51 Él concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido, a David y a su descendencia para siempre.

Salmo 19 [Día 3]

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 19:

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; 3 un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia.

4 Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, 5 resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para el sol, 6 y este, igual que un esposo que sale de su alcoba, se alegra como un atleta al recorrer su camino.

7 Él sale de un extremo del cielo, su órbita llega hasta el otro extremo, y no hay nada que escape a su calor.

8 La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple.

9 Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos.

10 La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

11 Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal.

12 También a mí me instruyen: observarlos es muy provechoso. 13 Pero ¿quién advierte sus propios errores? Purifícame de las faltas ocultas.

14 Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine: entonces seré irreprochable y me veré libre de ese gran pecado.

15 ¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor!

Salmo 20 [Día 3]

Podemos rezar tambien con estas biblias...

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 20:

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 El Señor te haga triunfar en el momento del peligro, que el nombre del Dios de Jacob sea tu baluarte.

3 Que él te auxilie desde su Santuario y te proteja desde Sión; 4 que se acuerde de todas tus ofrendas y encuentre aceptables tus holocaustos.

5 Que satisfaga todos tus deseos y cumpla todos tus proyectos, 6 para que aclamemos tu victoria y alcemos los estandartes en nombre de nuestro Dios. ¡Que el Señor te conceda todo lo que pides!

7 Ahora sé que el Señor ha dado la victoria a su Ungido, lo ha hecho triunfar desde su santo cielo con las proezas de su mano salvadora.

8 Unos se fían de sus carros y otros de sus caballos, pero nuestra fuerza está en el nombre de nuestro Dios. 9 Ellos tropezaron y cayeron, mientras nosotros nos mantuvimos erguidos y confiados.

10 ¡Señor, concede la victoria al rey, escúchanos cuando te invocamos!

Salmo 21 [Día 3]

Podemos rezar tambien con estas biblias...

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 21:

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 Señor, el rey se regocija por tu fuerza, ¡y cuánto se alegra por tu victoria! 3 Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.

4 Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza una corona de oro puro. 5 Te pidió larga vida y se la diste: días que se prolongan para siempre.

6 Su gloria se acrecentó por tu triunfo, tú lo revistes de esplendor y majestad; 7 le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegría en tu presencia. 8 Sí, el rey confía en el Señor y con la gracia del Altísimo no vacilará.

9 Tu mano alcanzará a todos tus enemigos, tu derecha vencerá a los que te odian. 10 Los convertirás en un horno encendido, cuando se manifieste tu presencia. El Señor los consumirá con su enojo, el fuego los destruirá por completo: 11 eliminarás su estirpe de la tierra, y a sus descendientes de entre los hombres.

12 Ellos trataron de hacerte mal, urdieron intrigas, pero sin resultado: 13 porque tú harás que vuelvan la espalda, apuntándoles a la cara con tus arcos.

14 ¡Levántate, Señor, con tu fuerza, para que cantemos y celebremos tus proezas!

Salmo 22 [Día 3]

Podemos rezar tambien con estas biblias...

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 22:

1 Del maestro de coro. Según la melodía de "La cierva de la aurora". Salmo de David.

2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?

3 Te invoco de día, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso; 4 y sin embargo, tú eres el Santo, que reinas entre las alabanzas de Israel.

5 En ti confiaron nuestros padres: confiaron, y tú los libraste; 6 clamaron a ti y fueron salvados, confiaron en ti y no quedaron defraudados.

7 Pero yo soy un gusano, no un hombre; la gente me escarnece y el pueblo me desprecia; 8 los que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo: 9 "Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto".

10 Tú, Señor, me sacaste del seno materno, me confiaste al regazo de mi madre; 11 a ti fui entregado desde mi nacimiento, desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

12 No te quedes lejos, porque acecha el peligro y no hay nadie para socorrerme. 13 Me rodea una manada de novillos, me acorralan toros de Basán; 14 abren sus fauces contra mí como leones rapaces y rugientes.

15 Soy como agua que se derrama y todos mis huesos están dislocados; mi corazón se ha vuelto como cera y se derrite en mi interior; 16 mi garganta está seca como una teja y la lengua se me pega al paladar.

17 Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies 16c y me hunden en el polvo de la muerte.

18 Yo puedo contar todos mis huesos; ellos me miran con aire de triunfo, 19 se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica.

20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. 21 Libra mi cuello de la espada y mi vida de las garras del perro. 22 Sálvame de la boca del león, salva a este pobre de los toros salvajes.

23 Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea: 24 "Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel.

25 Porque él no ha mirado con desdén ni ha despreciado la miseria del pobre: no le ocultó su rostro y lo escuchó cuando pidió auxilio".

26 Por eso te alabaré en la gran asamblea y cumpliré mis votos delante de los fieles: 27 los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre!

28 Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia. 29 Porque sólo el Señor es rey y él gobierna a las naciones.

30 Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él, y los que no tienen vida 31 glorificarán su poder. Hablarán del Señor a la generación futura, 32 anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor.
* Jesús, María, José, la Sagrada Familia, eran una familia JUDÍA. Jesús era un judío practicante: iba cada Sábado a la Sinagoga, a participar del culto comunitario. Lc. 4. 16 cuenta que hace la lectura, y lee el libro del profeta Isaías; técnicamente, hizo la lectura de la HAFTARAT (como MAFTIR), o sea, leyó la selección de textos históricos o proféticos, relacionado a la Parashá de la semana (grupo de párrafos de la Torá = Pentateuco, que se leen en las casas y en las sinagogas, y que se lee después de la Parashá semanal).
* Este lugar nos ayudará a conocer nuestras raíces judías, y muchas razones por las que hacemos algunas cosas en la Iglesia.