LH Monástica

II VÍSPERAS * 6 de AGOSTO

LECTURAs BREVEs

AÑOs I*II [ América del Norte: Cistercienses ]

Heb. 12. 18-24

18 Ustedes, en efecto, no se han acercado a algo tangible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, 19 sonido de trompeta, y un estruendo tal de palabras, que aquellos que lo escuchaban no quisieron que se les siguiera hablando. 20 Porque no podían soportar esta prescripción: Cualquiera que toque la montaña será apedreado, incluso los animales. 21 Este espectáculo era tan terrible, que Moisés exclamó: Estoy aterrado y tiemblo. 22 Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, 23 a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, 24 a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza, y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel.

AÑO II*I [ LH Benedictinos ]

Rom. 8. 16-17

16 El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

CÁNTICO EVANGÉLICO: Magníficat

    Antífona/s:
  1. Ant.
    * Latín, original: Et audientes discipuli, ceciderunt in faciem suam, et timuerunt valde: et accessit Iesus, et tetigit eos, dixitque eis: Surgite, et nolite timere, alleluia. (AM 1002)
    * Vulgata Latina: [6] Et audientes discipuli ceciderunt in faciem suam, et timuerunt valde. [7] Et accessit Jesus, et tetigit eos: dixitque eis : Surgite, et nolite timere.

    * [BLPD|BCF|BCJ2|BLPD3]: [6] Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. [7] Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no tengan miedo".

    Mt. 17. 6-7

    6 Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 7 Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”.