LH Monástica

LÁUDES * JUEVES
INVITATORIO

Sal. 23

1 Salmo de David. Canto inicial Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, 2 porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano.

3 ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado?

4 El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente: 5 él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su salvador. 6 Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob

7 ¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!

8 ¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates.

9 ¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!

10 ¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

1: Sal. 46 [JUEVES |*| LÁUDES ]

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Sal. 46

1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.

2 Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; 3 porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra.

4 Él puso a los pueblos bajo nuestro yugo, y a las naciones bajo nuestros pies; 5 él eligió para nosotros una herencia, que es el orgullo de Jacob, su predilecto.

6 El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas.

7 Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey: 8 el Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno.

9 El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado.

10 Los nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham: del Señor son los poderosos de la tierra, y él se ha elevado inmensamente.

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2: Sal. 75 [JUEVES |*| LÁUDES ]

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Sal. 75

1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Canto.

2 Dios es bien conocido en Judá, su Nombre es grande en Israel. 3 En Jerusalén está su Tienda de campaña, en Sión se levanta su Morada. 4 Allí quebró las flechas fulgurantes del arco, el escudo, la espada y las armas de guerra.

5 ¡Tú eres resplandeciente, majestuoso! 6 Montañas de botín fueron arrebatadas a los valientes, que ya duermen el sueño de la muerte: a los guerreros no les respondieron los brazos. 7 Por tu amenaza, Dios de Jacob, quedaron inmóviles los carros de guerra y los caballos.

8 Sólo tú eres temible: ¿quién podrá resistir delante de ti al ímpetu de tu ira? 9 Desde el cielo proclamas la sentencia: la tierra tiembla y enmudece, 10 cuando te alzas para el juicio, Señor, para salvar a los humildes de la tierra.

11 Sí, el furor de los hombres tendrá que alabarte, los que sobrevivan al castigo te festejarán. 12 Hagan votos al Señor, su Dios, y cúmplanlos; los que están a su alrededor, traigan regalos al Temible, 13 al que deja sin aliento a los príncipes y es temible para los reyes de la tierra.

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3: Sal. 5 [JUEVES |*| LÁUDES ]

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Sal. 5

1 Del maestro de coro. Para flautas. Salmo de David.

2 Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos; 3 oye mi clamor, mi Rey y mi Dios, porque te estoy suplicando.

4 Señor, de madrugada ya escuchas mi voz: por la mañana te expongo mi causa y espero tu respuesta.

5 Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped, 6 ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada. Tú detestas a los que hacen el mal 7 y destruyes a los mentirosos. ¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor!

8 Pero yo, por tu inmensa bondad, llego hasta tu Casa, y me postro ante tu santo Templo con profundo temor.

9 Guíame, Señor, por tu justicia, porque tengo muchos enemigos: ábreme un camino llano.

10 En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua.

11 Castígalos, Señor, como culpables, que fracasen sus intrigas; expúlsalos por sus muchos crímenes, porque se han rebelado contra ti.

12 Así se alegrarán los que en ti se refugian y siempre cantarán jubilosos; tú proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo.

13 Porque tú, Señor, bendices al justo, como un escudo lo cubre tu favor.

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4: CÁNTICO: SEMANA I [JUEVES |*| LÁUDES ]

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Jer. 31. 10-14

10 ¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”.

11 Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él.

12 Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer.

13 Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción.

14 Colmaré a los sacerdotes con la grasa de las víctimas, y mi pueblo se saciará de mis bienes –oráculo del Señor–.

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4: CÁNTICO: SEMANA II [JUEVES |*| LÁUDES ]

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Is. 12. 1-6

1 Tú dirás en aquel día: Te doy gracias, Señor, porque te habías irritado contra mí, pero se ha apartado tu ira y me has consolado. 2 Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación.

3 Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. 4 Y dirán en aquel día: Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. 5 Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! 6 ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!

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5: Sal. 148 [JUEVES |*| LÁUDES ]

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Sal. 148

1 ¡Aleluya! Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas; 2 alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos.

3 Alábenlo, sol y luna, alábenlo, astros luminosos; 4 alábenlo, espacios celestiales y aguas que están sobre el cielo.

5 Alaben el nombre del Señor, porque él lo ordenó, y fueron creados; 6 él los afianzó para siempre, estableciendo una ley que no pasará.

7 Alaben al Señor desde la tierra, los cetáceos y los abismos del mar; 8 el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes.

9 Las montañas y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros; 10 las fieras y los animales domésticos, los reptiles y los pájaros alados.

11 Los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra; 12 los ancianos, los jóvenes y los niños, 13 alaben el nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime; su majestad está sobre el cielo y la tierra, 14 y él exalta la fuerza de su pueblo. ¡A él, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos! ¡Aleluya!

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LECTURA. AÑO: I.

Rom. 14. 17-19

17 Después de todo, el Reino de Dios no es cuestión de comida o de bebida, sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo. 18 El que sirve a Cristo de esta manera es agradable a Dios y goza de la aprobación de los hombres. 19 Busquemos, por lo tanto, lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

LECTURA. AÑO: II.

1 Ped. 4. 10-11

10 Pongan al servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11 El que ha recibido el don de la Palabra, que la enseñe como Palabra de Dios. El que ejerce un ministerio, que lo haga como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas, por Jesucristo. ¡A él sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos! Amén.

CÁNTICO EVANGÉLICO [MAGNÍFICAT = CÁNTICO DE MARÍA]
Ant. * Dale a tu pueblo, / Señor, el conocimiento de la salvación y el perdón de los pecados.

Lc. 1. 68-79

68 «Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, 69 y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, 70 como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas, 71 para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. 72 Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, 73 del juramento que hizo a nuestro padre Abraham 74 de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, 75 lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. 76 Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, 77 para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; 78 gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, 79 para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».