LH Monástica

VIGILIAS * VIERNES
* NOCTURNO I [VIERNES]
|*| El Nocturno 1 equivale a nuestro OFICIO DE LECTURAS: sus salmos anteceden a las LECTURAS BÍBLICAS que, en algunas comunidades monásticas, suelen ser las mismas de los 4 tomos de la LH.

SEMANA ÚNICA

1: SALMO 87 [VIERNES |*| VIGILIAS | NOCTURNO I | SEMANA ÚNICA ]

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Sal. 87

1 Canto. Salmo de los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para la aflicción. Poema de Hemán, el Aborigen.

2 ¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti: 3 que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor!

4 Porque estoy saturado de infortunios, y mi vida está al borde del Abismo; 5 me cuento entre los que bajaron a la tumba, y soy como un hombre sin fuerzas.

6 Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano.

7 Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas; 8 tu indignación pesa sobre mí, y me estás ahogando con tu oleaje.

9 Apartaste de mí a mis conocidos, me hiciste despreciable a sus ojos; estoy prisionero, sin poder salir, 10 y mis ojos se debilitan por la aflicción. Yo te invoco, Señor, todo el día, con las manos tendidas hacia ti. 11 ¿Acaso haces prodigios por los muertos, o se alzan los difuntos para darte gracias?

12 ¿Se proclama tu amor en el sepulcro, o tu fidelidad en el reino de la muerte? 13 ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas, o tu justicia en la tierra del olvido?

14 Yo invoco tu ayuda, Señor, desde temprano te llega mi plegaria: 15 ¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué me ocultas tu rostro?

16 Estoy afligido y enfermo desde niño, extenuado bajo el peso de tus desgracias; 17 tus enojos pasaron sobre mí, me consumieron tus terribles aflicciones.

18 Me rodean todo el día como una correntada, me envuelven todos a la vez. 19 Tú me separaste de mis parientes y amigos, y las tinieblas son mis confidentes.

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2: SALMO 68 [VIERNES |*| VIGILIAS | NOCTURNO I | SEMANA ÚNICA ]

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Sal. 68

1 Del maestro de coro. Según la melodía de “Los lirios”. De David.

2 ¡Sálvame, Dios mío, porque el agua me llega a la garganta! 3 Estoy hundido en el fango del Abismo y no puedo hacer pie; he caído en las aguas profundas, y me arrastra la corriente.

4 Estoy exhausto de tanto gritar, y mi garganta se ha enronquecido; se me ha nublado la vista de tanto esperar a mi Dios.

5 Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!

6 Dios mío, tú conoces mi necedad, no se te ocultan mis ofensas. 7 Que no queden defraudados por mi culpa los que esperan en ti, Señor del universo; que no queden humillados por mi causa los que te buscan, Dios de Israel.

8 Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; 9 me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: 10 porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.

11 Cuando aflijo mi alma con ayunos, aprovechan para insultarme; 12 cuando me visto de penitente, soy para ellos un motivo de risa; 13 los que están a la puerta murmuran contra mí, y los bebedores me hacen burla con sus cantos.

14 Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.

15 Sácame del lodo para que no me hunda, líbrame de los que me odian y de las aguas profundas; 16 que no me arrastre la corriente, que no me trague el Abismo, que el Pozo no se cierre sobre mí.

17 Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí; 18 no le ocultes el rostro a tu servidor, respóndeme pronto, porque estoy en peligro.

19 Acércate a mi y rescátame, líbrame de mis enemigos: 20 tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi deshonra, todos mis enemigos están ante ti.

21 La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: 22 pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre.

23 Que su mesa se convierta en una trampa, y sus manjares, en un lazo; 24 que se nuble su vista y no vean, y sus espaldas se queden sin fuerzas.

25 Descarga sobre ellos tu indignación que los alcance el ardor de tu enojo; 26 que sus poblados se queden desiertos y nadie habite en sus carpas.

27 Porque persiguen al que tú has castigado y aumentan los dolores del que tú has herido. 28 Impútales una culpa tras otra, no los declares inocentes; 29 bórralos del Libro de la Vida, que no sean inscritos con los justos.

30 Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: 31 así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias; 32 esto agradará al Señor más que un toro, más que un novillo con cuernos y pezuñas.

33 Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: 34 porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos.

35 Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos; 36 porque el Señor salvará a Sión y volverá a edificar las ciudades de Judá: 37 el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella.

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3: SALMO 37 [VIERNES |*| VIGILIAS | NOCTURNO I | SEMANA ÚNICA ]

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Sal. 37

1 Salmo de David. En memoria.

2 Señor, no me reprendas por tu enojo ni me castigues por tu indignación. 3 Porque me han traspasado tus flechas y tu brazo se descargó sobre mí: 4 no hay parte sana en mi carne, a causa de tu furor. No hay nada intacto en mis huesos, a causa de mis pecados; 5 me siento ahogado por mis culpas: son como un peso que supera mis fuerzas.

6 Mis heridas hieden y supuran, a causa de mi insensatez; 7 estoy agobiado, decaído hasta el extremo, y ando triste todo el día.

8 Siento un ardor en mis entrañas, y no hay parte sana en mi carne; 9 estoy agotado, deshecho totalmente, y rujo con más fuerza que un león.

10 Tú, Señor, conoces todos mis deseos, y no se te ocultan mis gemidos: 11 mi corazón palpita, se me acaban las fuerzas, y me falta hasta la luz de mis ojos.

12 Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas, mis parientes se mantienen a distancia; 13 los que atentan contra mí me tienden lazos, y los que buscan mi ruina me amenazan de muerte; todo el día proyectan engaños.

14 Pero yo, como un sordo, no escucho; como un mudo, no abro la boca: 15 me parezco a uno que no oye y no tiene nada que replicar.

16 Yo espero en ti, Señor: tú me responderás, Señor, Dios mío. 17 Sólo te pido que no se rían de mí, ni se aprovechen cuando tropiecen mis pies.

18 Porque estoy a punto de caer y el dolor no se aparta de mí: 19 sí, yo confieso mi culpa y estoy lleno de pesar por mi pecado.

20 Mis enemigos mortales son fuertes; y son muchos los que me odian sin motivo, 21 los que me retribuyen con maldades y me atacan porque busco el bien.

22 Pero tú, Señor, no me abandones, Dios mío, no te quedes lejos de mí; 23 ¡apresúrate a venir en mi ayuda, mi Señor, mi salvador!

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* NOCTURNO II (2) [VIERNES]
|*| El NOCTURNO 2 es la vigilia donde, luego de los salmos, y de una brevísima lectura bíblica, se leen las LECTURAS PATRISTICAS, equivalentes a nuestras SEGUNDAS LECTURAS del Oficio.

SEMANA ÚNICA

1: SALMO 59 [VIERNES |*| VIGILIAS | NOCTURNO II (2) | SEMANA ÚNICA ]

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Sal. 59

1 Del maestro de coro. Según la melodía de "El lirio del testimonio". Mictán de David. Para enseñar. 2 Cuando luchó contra Arám Naharaim y contra Arám de Sobá, y Joab volvió para derrotar a Edóm, en el valle de la Sal, dando muerte a doce mil hombres.

3 ¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho! Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros!

4 Hiciste temblar la tierra, la agrietaste: repara sus grietas, porque se desmorona. 5 Impusiste a tu pueblo una dura prueba, nos hiciste beber un vino embriagador.

6 Diste a tus fieles la señal de retirada, para que huyeran de los arqueros. 7 ¡Sálvanos con tu poder, respóndenos, para que se pongan a salvo tus predilectos!

8 El Señor habló desde su Santuario: "Yo repartiré triunfalmente a Siquém y distribuiré el valle de Sucot. 9 Mío es Galaad, Manasés me pertenece; Efraím es mi yelmo, mi cetro es Judá, 10 Moab es la vasija donde yo me lavo; plantaré mis sandalias en Edóm y cantaré victoria sobre Filistea".

11 ¿Quién me llevará hasta la ciudad fortificada, quién me conducirá hasta Edóm, 12 si tú, Señor, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejército?

13 Danos tu ayuda contra el adversario, porque es inútil el auxilio de los hombres. 14 Con Dios alcanzaremos la victoria y él aplastará a nuestros enemigos.

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2: SALMO 105 [VIERNES |*| VIGILIAS | NOCTURNO II (2) | SEMANA ÚNICA ]

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Sal. 105

11 El agua cubrió a sus opresores, ni uno solo quedó con vida: 12 entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas.

13 Pero muy pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su designio; 14 ardían de avidez en el desierto y tentaron a Dios en la soledad: 15 entonces, él les dio lo que pedían, pero hizo que una enfermedad los consumiera.

16 En el campamento tuvieron celos de Moisés, y de Aarón, el consagrado al Señor; 17 pero se abrió la tierra y devoró a Datán, se cerró sobre Abirón y sus secuaces: 18 ardió un fuego contra aquella turba, y las llamas abrasaron a los malvados.

19 En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: 20 así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto.

21 Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, 22 maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.

23 El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor.

24 Despreciaron una tierra apetecible, no creyeron en su palabra; 25 murmuraron dentro de sus carpas y no escucharon la voz del Señor.

26 Pero él alzó la mano y les juró que los haría morir en el desierto, 27 que dispersaría a sus descendientes por los pueblos y los diseminaría por diversas regiones.

28 Luego se unieron al Baal de Peor y comieron víctimas ofrecidas a dioses muertos; 29 con esas acciones irritaron al Señor y cayó sobre ellos una plaga.

30 Pero Pinjás se levantó e hizo justicia, y entonces cesó la plaga: 31 esto le fue tenido en cuenta a su favor, por todas las generaciones, para siempre.

32 Irritaron al Señor junto a las aguas de Meribá, y Moisés sufrió mucho por culpa de ellos, 33 porque lo amargaron profundamente, y él no supo medir sus palabras.

34 No exterminaron a los pueblos como el Señor les había mandado; 35 se mezclaron con los paganos e imitaron sus costumbres; 36 rindieron culto a sus ídolos, que fueron para ellos una trampa.

37 Sacrificaron en honor de los demonios a sus hijos y a sus hijas; 38 derramaron sangre inocente, y la tierra quedó profanada.

39 Se mancharon con sus acciones y se prostituyeron con su mala conducta; 40 por eso el Señor se indignó contra su pueblo y abominó de su herencia.

41 Los puso en manos de las naciones y fueron dominados por sus enemigos; 42 sus adversarios los oprimieron y los sometieron a su poder.

43 El Señor los libró muchas veces, pero ellos se obstinaron en su actitud, y se hundieron más y más en su maldad. 44 Sin embargo, él miró su aflicción y escuchó sus lamentos.

45 Se acordó de su alianza en favor de ellos y se arrepintió por su gran misericordia; 46 hizo que les tuvieran compasión los que los habían llevado cautivos.

47 Sálvanos, Señor y Dios nuestro; congréganos de entre las naciones, para que podamos dar gracias a tu santo Nombre y gloriarnos de haberte alabado.

48 ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde ahora y para siempre! Y todo el pueblo diga: ¡Amén! ¡Aleluya!

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3: SALMO [VIERNES |*| VIGILIAS | NOCTURNO II (2) | SEMANA ÚNICA ]

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Sal. 78

1 Salmo de Asaf. La destrucción de la Ciudad santa Señor, los paganos invadieron tu herencia, profanaron tu santo Templo, hicieron de Jerusalén un montón de ruinas; 2 dieron los cadáveres de tus servidores como pasto a las aves del cielo, y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.

3 Derramaron su sangre como agua alrededor de Jerusalén y nadie les daba sepultura. 4 Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean.

5 ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre? ¿Arderán tus celos como un fuego?

6 Derrama tu furor sobre las naciones que no te reconocen, y sobre los reinos que no invocan tu Nombre, 7 porque han devorado a Jacob, y han devastado su dominio.

8 No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos.

9 Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre.

10 ¿Por qué han de decir los paganos: “¿Dónde está su Dios?”. Que se ponga de manifiesto entre las naciones, ante nuestros propios ojos, cómo has vengado la sangre de tus servidores, que ha sido derramada.

11 Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte. 12 Devuelve siete veces a nuestros vecinos la afrenta que te hicieron, Señor.

13 Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones.

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