Salmo 77 (76): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

En un momento de extrema aflicción para Israel, el salmista se interroga angustiosamente sobre la desconcertante actitud del Señor, que parece haber rechazado para siempre a su Pueblo (vs.8-11). A pesar de sus esfuerzos (vs.3- 7), no alcanza a comprender los misteriosos caminos de Dios, y sus preguntas quedan sin respuesta. Pero el recuerdo de las antiguas maravillas del Señor -evocadas hímnicamente en la parte final del Salmo (vs.12-21)- permite mirar hacia el futuro con una cierta esperanza.

Por las circunstancias a que se hace alusión, es probable que el Salmo haya sido compuesto durante el exilio babilónico.

SÚPLICA FUNDADA EN EL PASADO DE ISRAEL

1 Del maestro de coro. Al estilo de Iedutún. De Asaf. Salmo.

La aflicción presente [ 2 | 11 ]

2 Invocaré al Señor con toda mi voz,
gritaré al Señor, y él me escuchará.
3 Busco al Señor en el momento de mi angustia;
de noche, tiendo mi mano sin descanso,
y mi alma rechaza todo consuelo.
4 Yo me acuerdo del Señor, y me lamento;
medito, y mi espíritu desfallece:
Pausa
5 tú no me dejas conciliar el sueño,
estoy turbado, y no puedo hablar.
6 Pienso en los tiempos antiguos,
me acuerdo de los días pasados;
7 reflexiono de noche en mi interior,
medito, y mi espíritu se pregunta:
8 ¿Puede el Señor rechazar para siempre?
¿Ya no volverá a mostrarse favorable?
9 ¿Se habrá agotado para siempre su amor,
y habrá caducado eternamente su promesa?
10 ¿Se habrá olvidado Dios de su clemencia
o, en su enojo, habrá contenido su compasión?
Pausa
11 Entonces dije –¡y este es mi dolor!–:
«¡Cómo ha cambiado la derecha del Altísimo!».

Las maravillas del pasado [ 12 | 21 ]

12 Yo recuerdo las proezas del Señor,
sí, recuerdo sus prodigios de otro tiempo;
13 evoco todas sus acciones,
medito en todas sus hazañas.
14 Tus caminos son santos, Señor.
¿Hay otro dios grande como nuestro Dios?
15 Tú eres el Dios que hace maravillas,
y revelaste tu poder entre las naciones.
16 * Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Pausa
17 * Cuando te vieron las aguas, Señor,
cuando te vieron las aguas, temblaron,
¡se agitaron hasta los abismos del mar!
18 Las nubes derramaron aguaceros,
retumbaron los densos nubarrones
y zigzaguearon tus rayos.
19 El trueno resonó en la bóveda del cielo,
tus relámpagos iluminaron el mundo,
tembló y se tambaleó la tierra.
20 Te abriste un camino entre las aguas,
un sendero entre las aguas caudalosas,
y no quedó ningún rastro de tus huellas.
21 * Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño,
por medio de Moisés y de Aarón.