Efesios 2: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La gratuidad de la salvación en Cristo [ 1 | 10 ]

1 [bj] ||Col. 2. 13; Col. 3. 7 [bpe > 1-3] Tit. 3. 3; Ez. 18. 13. 20; Ez. 33. 8-10; Deut. 30. 15-19; Rom. 1. 18; Col. 3. 6 [bnp] Col. 2. 3

1 Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados

2 [bj] Jn. 12. 31; 2 Cor. 4. 4; Rom. 2; Rom. 3. 9; Rom. 3. 23

2 * que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan.

3 [bj] Ef. 5. 6; Rom. 1. 18; Rom. 2. 8 [bnp] Tit. 3. 3; Col. 3. 6

3 * Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo las apetencias de la carne y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás.

4 [bj] Éx. 34. 6+; Rom. 5. 8 [bnp] Col. 2. 13 [bpe > 4-7] Éx. 33. 19; Jl. 2. 13; Jon. 4. 2; Sal. 86. 15; Sal. 103. 8; Hech. 15. 11

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó,

5 [bj] ||Col. 2. 13 [bc > 5-6] Rom. 5. 9-10; Col. 2. 12-13; Rom. 6. 4-11; 1 Ped. 1. 3

5 precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!–

6 [bj] Col. 2. 12; Col. 3. 1-4; Rom. 8. 11+ [bc] Ef. 1. 3. 20

6 y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.

7 [bj] Sal. 22. 31-32

7 Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús.

8 [bj] Rom. 1. 16+ [bnp] Hech. 15. 11 [blpd] Rom. 3. 27-30 [bc] Rom. 9. 16

8 * Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios;

9 [bj] 1 Cor. 1. 29 [bc] Rom. 3. 27-28; Rom. 4. 2. 5; Gál. 2. 16; 2 Tim. 1. 9; Tit. 3. 5

9 y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.

10 [bj] 2 Cor. 5. 17+ [bpe] Sal. 138. 8; Jb. 10. 8; Tit. 2. 14 [bp] Tit. 2. 10

10 Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

La reconciliación entre los judíos y los paganos [ 11 | 22 ]

11 [bpe > 11-13] Deut. 32. 21; 1 Sam. 14. 6; 1 Sam. 17. 36; 1 Sam. 31. 4; Rom. 9. 4; Is. 55. 3; Is. 57. 19; Hech. 2. 39; Éx. 24. 6; Zac. 9. 11 [bc] Rom. 2. 28

11 Por eso, recuerden lo que ustedes eran antes: paganos de nacimiento, llamados «incircuncisos» por aquellos que se dicen «circuncisos», en virtud de un corte practicado en la carne.

12 [bj] Col. 1. 21. 27; Rom. 9. 4-5 [bc] Gn. 6. 18; Gn. 9. 9; Gn. 15. 18; Gn. 17. 2. 7-9; Éx. 19. 1-8; 2 Sam. 7. 11-16. 26

12 * Entonces ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13 [bj] Ef. 2. 17 [bp] Is. 57. 19 [bc > 13-14] Ef. 1. 7-8; Jn. 10. 16; Hech. 21. 28

13 Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.

14 [bj] Is. 9. 5; Miq. 5. 4; Gál. 3. 28+ [bpe > 14-20] Ez. 37. 15-19; Sal. 133; Ez. 25. 15; Sal. 80. 15; Sal. 89. 41; Is. 60. 10. 18; Is. 65. 17; Is. 66. 22; 2 Cor. 5. 17 [bp] Is. 9. 6

14 * Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba,

15 [bj] Col. 2. 14+ [bnp] 2 Cor. 5. 17 [bc] Rom. 8. 3

15 y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz,

16 [bc] Col. 1. 20-22; Rom. 5. 10; 2 Cor. 5. 18-20; Ef. 1. 22-23

16 y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.

17 [blpd] 🡔Is. 57. 19; 🡔Zac. 9. 10 [bj] Col. 3. 14-15 [bc] Is. 52. 7

17 * Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca.

18 [blpd] Hech. 10. 44-48; Hech. 11. 15-18 [bj] 2 Cor. 13. 13+; Ef. 4. 4; Ef. 2. 12+ [bpe] Jn. 4. 23 [bc] Ef. 3. 12; 1 Ped. 3. 18

18 * Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

19 [bj] Éx. 12. 48+; Hech. 9. 13+; 1 Cor. 3. 10s; 2 Cor. 6. 16; Rom. 15. 20 [bnp] Rom. 5. 12 [bp] Heb. 12. 22-23

19 Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.

20 [bj] Ef. 4. 11-12; Apoc. 21. 14; Is. 28. 16 [bpe] Sal. 118. 22 [bc > 20-22] 1 Cor. 3. 9-16; 1 Cor. 14. 1; 1 Cor. 12. 28; Ef. 4. 11; Apoc. 21. 14; Mt. 16. 18; Rom. 15. 20; Is. 28. 16; Rom. 9. 33; Rom. 10. 11; 1 Ped. 2. 6; Mt. 21. 42; 1 Cor. 3. 11

20 * Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.

21-22 [bc] 1 Ped. 2. 4-5

21 En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.

22 [bj] 1 Cor. 3. 16+; 1 Ped. 2. 5

22 En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.
2 2

El «espacio», según la concepción de los antiguos, estaba poblado de potencias demoníacas, cuyo «Príncipe» era Satanás.

8-9

Ver Rom. 3. 27-30

1. Rom. 3. 27-30:

27 ¿Qué derecho hay entonces para gloriarse? Ninguno. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Porque nosotros estimamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley. 29 ¿Acaso Dios es solamente el Dios de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? Evidentemente que sí, 30 porque no hay más que un solo Dios, que justificará a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos por medio de esa misma fe.
12

«Alianzas»: ver Rom. 9. 4

1. Rom. 9. 4:

4 Ellos son israelitas: a ellos pertenecen la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las promesas.
14

Jesucristo es «nuestra paz» porque él reconcilió al mundo pecador con Dios, y a los hombres entre sí. La imagen del «muro» encierra una alusión al muro que separaba el atrio de los paganos del recinto reservado a los judíos en el Templo de Jerusalén, y simboliza la división entre los dos pueblos, eliminada por la cruz de Cristo.

17

Is. 57. 19; Zac. 9. 10

1. Is. 57. 19:

19 haré brotar la acción de gracias. ¡Paz al que está lejos, paz al que está cerca! Yo lo sanaré, dice el Señor.

2. Zac. 9. 10:

10 Él suprimirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén; el arco de guerra será suprimido y proclamará la paz a las naciones. Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
18

Los paganos entran a formar parte del Pueblo de Dios por haber recibido el don del Espíritu lo mismo que Israel. Ver Hech. 10. 44-48; 11. 15-18

1. Hech. 10. 44-48:

44 Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. 45 Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. 46 En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Pedro dijo: 47 «¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?». 48 Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

2. 11. 15-18:

15 Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. 16 Me acordé entonces de la Palabra del Señor: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo”. 17 Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?». 18 Después de escuchar estas palabras, se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: «También a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce a la Vida».
20

Los «profetas» son aquí los de la Nueva Alianza, depositarios, junto con los «apóstoles», de la revelación del misterio de Cristo, para anunciarlo mediante la predicación del Evangelio. Ver nota 1 Cor. 12. 10.

«Piedra angular»: ver nota Mt. 21. 42