La BIBLIA COMENTADA

La Biblia Comentada: Los 12 Profetas Menores

Zacarías 9

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9.
...tu rey viene hacia ti, es justo y victorioso, montado sobre un asno, sobre un borrico, cría de asna.

El borrico representa a los gentiles.Cuando nuestro Señor Jesucristo estaba para entrar en Jerusalén, mandó a sus discípulos que le trajeran un asna que estaba realmente atada con su pollino a la entrada de cierta aldea, llamada Betfagé; y sentado sobre él entró efectivamente en Jerusalén. Y puesto que estaba expresamente profetizado que Cristo había de cumplir este hecho, una vez cumplido y dado a conocer, puso de manifiesto que El era el Cristo. Y, sin embargo, a despecho de todos estos hechos y no obstante las demostraciones de las Escrituras, vosotros os obstináis en vuestra dureza de corazón. Pues bien, el hecho fue profetizado por Zacarías, uno de los doce, con estas palabras: «Alégrate sobremanera, hija de Sión; grita de júbilo, da pregones, hija de Jerusalén: Mira que tu rey viene a ti, justo y salvador, y manso y pobre, montado sobre animal de yugo, sobre pollino de asna». Y el hecho de que el Espíritu profético nombre al asna, animal de yugo, juntamente con su pollino, y que ambos sean posesión de Cristo según el patriarca Jacob; y que por otra parte mandara Él, como ya he referido, a sus discípulos que le trajeran ambos animales, era profecía sobre aquellos de vuestra sinagoga que, junto con los procedentes de las naciones, habían también de creer. Y, en efecto, como el pollino sin silla era símbolo de los que venían de la gentilidad, así también el asna con su silla lo era de los de vuestro pueblo, pues vosotros lleváis encima la ley predicada por los profetas.Justino Mártir, Diálogo con Trifón, 53, 2-4

El pollino simboliza la regeneración en Cristo.Otras veces nos llama alegóricamente «potrillos», porque los potrillos no están sometidos a la sujeción del mal, no han sido domados por la maldad; son sencillos, y dan brincos solamente cuando se van únicamente hacia Él, hacia el Padre; no son «caballos que relinchan ante las mujeres de los vecinos, como animales subyugados y alocados» ; (Jer. 5. 8) son seres libres y nacidos de nuevo; orgullosos de su fe, corceles que corren veloces hacia la verdad, ágiles para alcanzar la salvación, y que pisotean y golpean contra el suelo las cosas mundanas. «Alégrate sobremanera, hija de Sión; pregona tu alegría, hija de Jerusalén; he aquí que tu rey viene a ti, justo y portador de salvación, humilde y montado en una bestia de carga, acompañada de su joven pollino». No era suficiente decir sólo «pollino», sino que se ha añadido «joven» para destacar la juventud de la humanidad en Cristo, su eterna juventud en la sencillez.Clemente de Alejandría, El Pedagogo, 1, 15, 1-2

El asno prefigura la salvación de los gentiles.¿Por qué motivo Él, que no había ido abiertamente de un lado a otro de Judea, sino que se había retirado al desierto, entró de nuevo en Judea y todos lo sabían? Había saciado la sed de su ira con su retirada y, ya calmados, regresó de nuevo. Además, la gran cantidad de personas que iban delante y detrás de Él era suficiente para precipitarlos en la congoja. Ningún milagro atrajo a tanta gente como el de Lázaro. Otro evangelista, sin embargo, dice: «Arrojaban sus mantos a sus pies», (Mt. 21. 8) y «Toda la ciudad estaba conmovida». (Mt. 21. 10) ¡Con tanto honor entró! Hizo esto para prefigurar una profecía y dar cumplimiento a otra, y el mismo hecho fue principio de una y fin de la otra. Así, las palabras «Alégrate porque tu rey, que es manso, viene a ti»20 se dijeron de Él al cumplirse esta profecía, mientras que, con el hecho de estar sobre un asno, prefiguraba la circunstancia de que en el futuro Él tendría bajo su dominio la raza impura de los gentiles.Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Juan, 66, l

Judíos y gentiles creyentes.Como ya han sido dichas muchas cosas en sentido real, digamos para terminar algunas en forma alegórica. Si ves un poder que se opone al pueblo de Dios, entenderás quién es el que se sienta sobre el asna. Y si observas cómo los demonios hacen caer a los hombres, comprenderás cuál es el asna. De igual modo observa en el Evangelio que Jesús envió a sus discípulos en busca de un asna que estaba atada y su cría, para que la soltaran y se la llevasen con el fin de montar en ella. Y tal vez esta asna, es decir la Iglesia, antes llevaba a Balaam y ahora a Cristo. ¿Por qué razón fue desatada por los discípulos y liberada de las ataduras con las que estaba atada? Para que el Hijo de Dios montara sobre ella y entrara con ella en la ciudad santa de la Jerusalén celeste; y para que se cumpliera la Escritura que dice: «Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, hija de Jerusalén, mira, tu rey viene hacia ti..., montado sobre un asno (se refiere sin duda a los creyentes en Cristo nuestro Señor procedentes del judaismo) o pollino, cría de asna» (aquí ciertamente se refiere a los creyentes que proceden de los gentiles).Cesáreo de Arlés, Sermones, 113, 2.

El nuevo grano transportado por el asno.Hemos recibido la historia, conozcamos también el misterio. Al principio, los patriarcas se pusieron en camino sin Benjamín, como los apóstoles sin Pablo. Ni Benjamín ni Pablo fueron los primeros, sino que, llamados por los primeros, con su llegada permanece más abundante la gracia de los primeros «Hay trigo en Egipto», (Gn. 42. 1) se dijo. Donde hay mayor hambruna allí hay mayor abundancia. Había mucho trigo en Egipto. En efecto, el mismo Dios Padre dice: «De Egipto he llamado a mi Hijo». (Os. 11. 1; Mt. 2. 15) De este trigo deriva la fecundidad. Ciertamente no se hubiera podido cosechar si antes los egipcios no hubieran sembrado. Existe, pues, el trigo que antes nadie pensaba que existiese; con este trigo comercian los patriarcas. En verdad ellos habían llevado dinero, pero el buen José les concedió trigo y les devolvió el dinero. (Gn. 42. 25-28) Ciertamente Cristo no es adquirido mediante dinero, sino con la gracia; tu precio es la fe, con la que también se adquieren los misterios divinos. Sin embargo, para llevar el trigo está ese jumento (Gn. 44. 3) que antes era impuro en la Ley, pero ahora es puro en la gracia.Ambrosio, Sobre José, 8, 45

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10.

EL REINO ESCATOLÓGICO DEL SEÑOR (9, 10-17)

9, 10 Destrozará los carros de Efraím

El poder del mal es destruido.La paz y la tranquilidad del alma están por encima de cualquier gloria de la casa, porque «la paz supera todo sentimiento». (Flp. 4. 7) Ésta es la paz que supera toda paz, la que tendrá lugar después del tercer estremecimiento del cielo, del mar, de la tierra, del desierto, cuando sea destruido todo poder y principado. En efecto, el cielo y la tierra pasarán (Mt. 24. 35) y también cualquier imagen de este mundo y cualquiera se alzará con la espada contra su propio hermano -es decir con la palabra que penetra la médula del alma-, (Heb. 4. 12) para que sea destruido todo lo que es adverso: «Los carros de Efraím» y «el caballo de Jerusalén», como dice Zacarías. Y así habrá paz en todo, porque no se opondrán las pasiones del cuerpo ni los obstáculos de una mente incrédula, y así «Cristo estará en todos», presentando los corazones de todos, sometidos al Padre.Ambrosio, Cartas, 4, 12, 14.

La paz del Señor al final de los tiempos.Goza, pues, oh Jerusalén, porque semejante rey ha sido propuesto para ti de parte de Dios. Él te socorre, pues tiene poder para salvar a sus amigos gracias al favor divino que habita en él, imponiendo además un castigo total a sus enemigos. Él, que es una vil criatura, como recién salido de un cautiverio, obtendrá sin embargo un gran poder gracias al favor divino, de tal manera que desde Efraím a Jerusalén destruirá todos los carros de sus adversarios, todo caballo y todo arco enemigo. Esto significa que va a poner en fuga a todos sus enemigos, de modo que ya no habrá adversario alguno para los del territorio de Judá. Destruirá, dice, una gran multitud de adversarios y los privará de paz, quebrantados y destruidos en la guerra que él les inflige.Teodoro de Mopsuestia, Comentario a Zacarías, 9, 8-10.

La Biblia Comentada: Evangelio según san Mateo

MATEO 10

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37.

AMOR A DIOS Y LEALTAD A LA FAMILIA.Dado que antes había dicho: «No he venido a traer paz sino espada» (Mt. 10. 34) [22] y enfrentar al hombre contra su padre, su madre, su suegra, para que nadie anteponga la piedad familiar a la religión, agrega: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí»; también leemos en el Cantar de los Cantares: «Ordena en mí el amor» (Cant. 2. 4) . Este orden es necesario para todo afecto. Ama a tu padre, ama a tu madre, ama a tus hijos después de Dios. Si fuera necesario poner a la par el amor de los padres y de los hijos con el amor de Dios y no es posible conservar ambos, odiar a los suyos es piedad para con Dios.San Jerónimo Comentario al Ev. de Mateo, 1, 10, 37.

Si ES COMPARABLE EL AMOR A LOS PADRES Y EL AMOR A DIOS.Con este modo de hablar quería el Señor templar el valor de los hijos y amansar también a los padres que tal vez hubieran de oponerse al llamamiento de sus hijos. Porque viendo que su fuerza y poder era tan grande que podía separar de ellos a sus hijos, desistieran de oponérseles, como quienes intentaban una empresa imposible. Luego, para que los padres mismos no se irritaran ni protestaran, mirad cómo prosigue el Señor su razonamiento. Después que dijo: «El que no aborrece a su padre y a su madre», añadió: «Y hasta su propia vida». ¿A qué me hablas -dice- de padres y hermanos y hermanas y mujer? Nada hay más íntimo al hombre que su propia vida. Pues bien, si aun a tu propia vida no aborreces, sufrirás todo lo contrario del que ama, será como si no me amaras. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 35, 2

AMOR A LA FAMILIA EN CRISTO.Diga el padre: ámame. Diga la madre: ámame. A estas voces replicaré: callad. ¿Acaso es justo lo que exigen? ¿No devuelvo lo que recibí? El padre dice: «Yo engendré». La madre dice: «Yo di a luz». El padre dice: «Te eduqué». La madre dice: «Te alimenté». Son quizá justas sus voces cuando dicen: quieres ser llevado en sus alas, pero no vueles con deudas, devuelve lo que te dimos. Respondamos al padre y a la madre que dicen justamente: «Ámanos»; respondamos: «Os amo en Cristo, no en lugar de Cristo. Estad conmigo en Él, yo no estaré con vosotros sin Él». Pero dirán: «No queremos a Cristo». «Yo, en cambio, quiero más a Cristo que a vosotros. ¿Perderé a quien me creó por atender a quien me engendró?».AGUSTÍN, Sermones, 65a, 5

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38.

(Mt. 10. 38) Quien no toma su cruz y me sigueAFRONTAR LA MUERTE.Lleva su cruz, quien está preparado para afrontar cualquier peligro por Dios, incluso hasta la muerte, si fuera necesario, antes que abandonar a Cristo. Tal persona, aunque alcance la misericordia de Dios, está preparada -en cuanto a su propósito- para ser atormentada cada día. Por tanto, aunque no le sucediese nada de eso, sin embargo recibirá su recompensa. Así pues, se remunera la voluntad, no el hecho, porque la voluntad procede de nuestro arbitrio; el acto, en cambio, se consuma por medio de la gracia de Dios. «El que halla su vida, la perderá»27. Es mejor morir por Dios y vivir eternamente, que vivir por los intereses humanos y morir eternamente. Si El murió por nosotros, que no podía morir salvo que quisiese, ¡cuánto más nosotros debemos morir por El que, aunque no queramos, somos mortales! Si el Señor murió por los siervos sin recibir una recompensa, es mucho más justo que el siervo muera por el Señor, y lo haga con una recompensa. ANÓNIMO, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 26

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39.

(Mt. 10. 39) Quien encuentre su vida, la perderáQUIEN PIERDA SU VIDA LA ENCONTRARÁ.Después de reprender una serie de preceptos continúa su explicación. Una vez dado el mandato de abandonar todo lo que es estimado por el mundo, añade: «Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí». Los que pertenecen a Cristo han crucificado su propio cuerpo con sus vicios y concupiscencias29. Y no es digno de Cristo quien rechaza tomar su propia cruz -en la que sufrimos, morimos, somos sepultados, resucitamos con Él- y no sigue al Señor para vivir en el misterio de fe por medio de la novedad del Espíritu.«Quien encuentre su vida la perderá; pero quien pierda por mí su vida, la encontrará». (Mt. 10. 39; Mc. 8. 35; Jn. 12. 25) Mediante el poder del Verbo y el abandono de los viejos vicios, el guardar la vida conduce a la muerte, su perdición a la salvación. Por tanto, es preciso asumir la muerte con una vida nueva y clavar sus vicios a la cruz del Señor. Y oponiendo a los perseguidores el desprecio de los bienes presentes, es como se guarda necesariamente la libertad de una confesión gloriosa. HILARIO DE POITIERS, Sobre el Ev. de Mateo, 10, 25-26

AMOR CORRECTO. ¿Veis cuán grande es el daño de los que aman de modo inconveniente? ¿Veis cuán grande la ganancia de los que la aborrecen? Realmente los mandatos del Señor eran duros. Les mandaba declarar la guerra a padres, hijos, naturaleza, parentesco, a la tierra entera y hasta a la propia vida. De ahí que tiene que ponerles delante el provecho de tal guerra, que es máximo. Porque, no sólo -viene a decirles- no os ha de venir daño alguno de ahí, sino más bien provecho muy grande. Lo contrario, empero, sí que os dañaría. Es el procedimiento ordinario del Señor: por lo mismo que deseamos nos lleva a lo que Él pretende. ¿Por qué no quieres despreciar tu vida? Sin duda porque la quieres mucho. Pues por eso mismo debes despreciarla, ya que así le harás el mayor bien y le mostrarás el verdadero amor.Y considerad aquí la inefable sabiduría del Señor. No habla sólo a sus discípulos de los padres, ni sólo de los hijos, sino de lo que más íntimamente nos pertenece, que es la propia vida, y de lo uno resulta indubitable lo otro. Es decir, que quiere que se den cuenta cómo odiándolos les harán el mayor bien que pueden hacerles, pues así acontece también con tu vida, que es lo más necesario que tenemos.JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 35, 2

QUIEN PIERDE SU ALMA LA ENCONTRARÁ.Aquí llama pérdida del alma, figuradamente, a su separación del cuerpo. «Quien encuentre su vida», esto es, quien prefiere la vida pasajera de acá y la tiene por ganancia, sufre algo peor que la muerte, pues su destino es la pena de una muerte eterna.CIRILO DE ALEJANDRÍA, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 128

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40.

(Mt. 10. 40) Quien a vosotros os recibe, a mí me recibe.

EL MEDIADOR. «Quien recibe a un profeta recibe al que vive en el profeta, y recibiendo a un profeta por ser profeta se hace digno de la recompensa de un profeta». (Mt. 10. 41) Una recompensa semejante se asigna también al que recibe a un justo y se hace justo honrando la justicia. Así se realiza la justicia que proviene de la fe (Rom. 10. 6) y ese servicio obtiene una recompensa, como acuerda Dios en repetidas ocasiones respecto a la obtención de la vida eterna, porque el sentimiento de deferencia manifestado hacia el recibimiento de un justo y de un profeta trae a su vez el beneficio del honor del justo y del profeta.HILARIO DE POITIERS, Sobre el Ev. de Mateo, 10, 28

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41.

(Mt. 10. 41) Quien recibe a un profeta.La interpretación profunda (o mística) es la siguiente: El que comprende correctamente la intención del escrito del apóstol y no lo malinterpreta, recibe al apóstol y a Cristo, que habla y vive en él y del que extrae las enseñanzas. Y puesto que la mente paterna de Dios está en el hijo, el que acepta la palabra «de sabiduría» (1 Cor. 2. 4; 12. 8) y todo lo que es Cristo está aceptando a Dios, el padre de todas las cosas. La primera parte se refiere a la nueva alianza, la última a la antigua. Pues el que piensa que los profetas hablaban sabiamente y no desde su propia mente, sino movidos por el Espíritu de Dios, cuando recibe el entendimiento que hay en ellos, posee el espíritu profético y recibe lógicamente la recompensa del profeta. Y el que comprende lo injusto y lo justo y no vive injustamente cuando recibe a una persona justa, si es justo, no sólo es hospitalario, sino que recoge la recompensa del justo.TEODORO DE HERACLEA, Fragmentos sobre el Ev. de Mateo, 72

HOSPEDAR AL PROFETA.Bajo el nombre de profeta quiere significar a todos los predicadores de Cristo, y bajo el nombre de justo quiere significar a cualquier cristiano. Porque no sólo es propio de los maestros andar vagando de ciudad en ciudad a causa de las persecuciones, sino también de todos los cristianos perfectos que creen en Cristo. «En el nombre de profeta», es decir, casi como profeta de Cristo. «En el nombre de justo», es decir, el justo como siervo de Cristo. Por tanto, para que la buena obra tenga recompensa deben ocurrir dos cosas: que reciban a un cristiano, y que lo reciban como a un cristiano, ya sea sacerdote o laico. Así pues, si alguien recibe a un no cristiano, o a un cristiano pero no como cristiano, no recibe la recompensa de Cristo. ¿Qué verdad es que «quien recibe a un profeta en el nombre de profeta, recibe la recompensa de profeta»? «¿Y que el que recibe a un justo, en el nombre de justo, recibe la recompensa de justo»? Es decir, tal como sea la recompensa del que viaja, así también será la recompensa de quien recibe por Dios al que viaja. Y se hacen los dos iguales: uno el que sufre por Dios, y otro el que le refresca por Dios.ANÓNIMO, Obra incompleta sobre el Ev. de Mateo, 26

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42.

(Mt. 10. 42) 10, 42 Un vaso de agua fresca.

DAR UN VASO DE AGUA.Cristo enseña que la acción de una conciencia recta no es inútil y que la esperanza de la fe no sufre por culpa de la incredulidad de otros. Prevé que muchos se gloriarán sólo por el título de apóstoles, pero serán reprendidos por la conducta de su vida, ya que engañaron y mintieron durante mucho tiempo. Pero los que les ofrecen su servicio de caridad porque creen que son piadosos y esperan en ellos recibirán la recompensa que merecen. En efecto, aunque sean los más pequeños, es decir los últimos entre todos los pecadores -pues no existe nada más pequeño que el considerado mínimo-, [Cristo] piensa que también los servicios más insignificantes prestados por ellos, y designados con el nombre de agua fresca, merecerán su recompensa. Porque el honor se da no a los pecados del hombre, sino al título de apóstol.De esta manera, los fallos que se encuentran en el que miente sobre sí mismo no atañen para nada a la rectitud del que presta un servicio, puesto que la recompensa se debe a la sinceridad del que da, y no al engaño del que recibe.HILARIO DE POITIERS, Sobre el Ev. de Mateo, 10, 29

SUPERAR LAS EXCUSAS. Había dicho: «Quien os recibe a vosotros, a mí me recibe». Pero los numerosos pseudoprofetas y falsos predicadores podrían impedir el cumplimiento de este precepto. También puso remedio a este escándalo diciendo: «Quien reciba a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo». (Mt. 10. 41) Pero otro podría excusarse diciendo: Mi pobreza me lo impide, la indigencia no me permite ofrecer hospitalidad.Él deshace esta excusa por medio de un precepto muy leve: ofrecer de todo corazón un vaso de agua fresca. Dice «agua fresca», no caliente, a fin de que aun para el agua caliente no busque la excusa de la pobreza por la falta de leña. Algo semejante, como ya dijimos, prescribe el Apóstol a los gálatas: «El que es instruido en la Palabra comparta todos sus bienes con el que lo instruye», (Gál. 6. 6) y exhorta a los discípulos a asegurar el mantenimiento material de sus maestros. Puesto que cualquiera podría aducir la pobreza y eludir el precepto, se anticipa a esta objeción y dice: «No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembra, eso cosechará». (Gál. 6. 7) El sentido es: en vano alegas tu indigencia contra el dictamen de tu conciencia; puedes engañarme a mí que te exhorto, pero has de saber que tan sólo cosecharás lo que has sembrado.JERÓNIMO, Comentario al Ev. de Mateo, 1, 10, 42