Nehemías 1: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Las malas noticias llegadas de Jerusalén [ 1 | 3 ]

1-2 [bpe] Dn. 1. 10 [vd > 1-4] Esd. 6. 2 [bc] Esd. 2. 1-2; Neh. 3. 16; Est. 1. 1-2; Est. 2. 5; Dn. 8. 2

1 Palabras de Nehemías, hijo de Jacalías.
En el mes de Quisleu, el vigésimo año de Artajerjes, mientras yo estaba en Susa, la ciudadela,

2 [bp] 1 Rey. 14. 13; 1 Rey. 25. 10

2 llegó Jananí, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá. Yo les pregunté por los judíos –el resto que había sobrevivido al cautiverio– y por Jerusalén.

3 [bpe] Sal. 89. 52; Is. 51. 7; Is. 54. 4; Lam. 3. 30 [vd] Esd. 4. 7-23 [bc] Is. 41. 2; 2 Rey. 25. 1-17

3 Ellos me respondieron: “Los que han sobrevivido al cautiverio, allá en la provincia, soportan muchas penurias y humillaciones. Las murallas de Jerusalén están en ruinas y sus puertas han sido incendiadas”.

La oración de Nehemías [ 4 | 11 ]

4 [bpe] Núm. 11. 2; Deut. 9. 20. 26

4 Al oír estas palabras, me senté a llorar, y estuve de duelo varios días, ayunando y orando ante el Dios del cielo.

5 [bj] Deut. 7. 9. 12 [bnp] Éx. 20. 6; Deut. 5. 10 [bc] Esd. 9. 6-15; Neh. 9. 32-37

5 Entonces dije: “¡Ah, Señor, Dios del cielo! Tú eres el Dios grande y temible, que mantienes la alianza y eres fiel con aquellos que te aman y observan tus mandamientos.

6 [bpe] 1 Rey. 8. 29. 52; 2 Crón. 6. 20. 40

6 Que tus oídos estén atentos y tus ojos abiertos, para escuchar la plegaria de tu servidor, la que ahora yo te dirijo día y noche por los israelitas, tus servidores, confesando sus pecados, porque hemos pecado contra ti. ¡Sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado! 7 Nos hemos portado mal contigo, no hemos observado los mandamientos, los preceptos y las leyes que prescribiste a Moisés, tu servidor.

8-9 [blpd] Deut. 30. 3-4 [bj] Deut. 30. 1-4 [bpe] Lev. 26. 39-45; Deut. 30. 14; Miq. 4. 6; Sof. 3. 19 [vd] Lev. 26. 27-45; Deut. 4. 25-31; Deut. 30. 1-5 [bc] Deut. 28. 64

8 * Acuérdate, sin embargo, de la palabra que ordenaste pronunciar a Moisés, tu servidor: ‘Si ustedes son infieles, yo los dispersaré entre los pueblos.

9 [bj] ||Deut. 30. 4 [bc] Deut. 30. 1-5

9 Pero si se convierten a mí, si observan y practican mis mandamientos, aunque sus desterrados estén en los confines del cielo, yo los congregaré y los traeré al lugar que elegí para hacerlo morada de mi Nombre’.

10 [blpd] Deut. 9. 29 [bpe] Deut. 9. 26; Deut. 21. 8; 1 Cor. 17. 21 [bnp] Deut. 9. 26

10 * ¡Ellos son tus servidores y tu pueblo, los que tú has rescatado con tu gran fuerza y tu brazo poderoso!

11 [bpe] 1 Rey. 8. 50; 2 Crón. 30. 9; Gn. 40

11 * ¡Ah, Señor! Que tus oídos estén atentos a la plegaria de tu servidor y a la plegaria de tus servidores, que se complacen en venerar tu Nombre. Permíteme lograr mi cometido y que sea bien recibido por el rey”.
Yo era entonces copero del rey.
1 8-9

Ver Deut. 30. 3-4.

1. Deut. 30. 3-4:

3 entonces el Señor, tu Dios, cambiará tu suerte y tendrá misericordia de ti. Él te volverá a reunir de entre todos los pueblos por donde te había dispersado. 4 Aunque tus desterrados se encuentren en los confines del cielo, de allí el Señor, tu Dios, te volverá a reunir, de allí te tomará.
10

Ver Deut. 9. 29.

1. Deut. 9. 29:

29 Después de todo, ellos son tu pueblo y tu herencia, y tú los libraste con tu gran fuerza y tu brazo poderoso”.
11

El cargo de “copero del rey” era altamente honorífico y sólo podían ejercerlo personas de mucha confianza.