Nehemías 9: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Liturgia de expiación por los pecados de Israel [ 1 | 37 ]

1 [bj] +Esd. 9. 1-2; Esd. 10. 11 [bc] 1 Crón. 21. 16; Dn. 9. 3; Jon. 3. 5. 8; 1 Sam. 4. 12; 2 Sam. 1. 2; Jb. 2. 12

1 El día veinticuatro de ese mes, los israelitas se reunieron para un ayuno, vestidos de sayales y cubiertos de polvo.

2 [bpe] Esd. 6. 21; Esd. 9. 1; Esd. 10. 11; Neh. 10. 29; Neh. 13. 3 [bc] Esd. 9. 1-15; Neh. 13. 1-3. 23-28; Neh. 1. 6; Neh. 9. 16-31; Sal. 106. 6

2 Los de la estirpe de Israel se separaron de todos los extranjeros y se presentaron para confesar sus pecados y las faltas de sus padres. 3 Una vez ubicados en sus puestos, durante una cuarta parte del día se leyó el libro de la Ley del Señor, su Dios, y durante otra cuarta parte, confesaron sus pecados y se postraron delante del Señor, su Dios. 4 Sobre la tribuna de los levitas se levantó Josué, junto con Binuí, Cadmiel, Sebanías, Buní, Serebías, Baní y Quenaní, y clamaron en alta voz al Señor, su Dios.

5 [bj] Sal. 78+; Dn. 3. 52 [bpe] Sal. 105 [bnp] Sal. 106

5 Luego los levitas Josué, Cadmiel, Baní, Jasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petajías dijeron:
«¡Levántense, bendigan al Señor, su Dios,
desde siempre y para siempre!
Sea bendecido tu Nombre glorioso,
que supera toda bendición y alabanza».

6 [bj] Deut. 6. 4 [bc] 2 Rey. 19. 15; Is. 37. 16. 20; Sal. 78; Sal. 105; Sal. 106; Sal. 135; Sal. 136; 1 Crón. 29. 10-19; 2 Crón. 20. 6-12; Esd. 9. 6-15 [bnp] Gn. 1 [bjs] Hech. 7. 1-53

6 Y Esdras dijo:
«¡Tú eres el Señor, sólo tú!
Tú hiciste los cielos,
lo más alto del cielo y todo su ejército,
la tierra y todo lo que hay en ella,
los mares y todo lo que contienen.
A todo eso le das vida,
y el ejército del cielo se postra ante ti.

7 [bj] Gn. 17. 5 [bnp] Gn. 12

7 Tú, Señor, eres el Dios que elegiste a Abrám,
lo hiciste salir de Ur de los caldeos
y le pusiste por nombre Abraham.

8 [bj] Gn. 15. 18s [bc] Gn. 15. 18-21 [bnp] Gn. 15; Gn.17

8 Al ver que su corazón te era fiel,
concluiste con él la alianza,
para darle el país de los cananeos,
de los hititas, de los amorreos,
de los perizitas, de los jebuseos y guirgasitas,
y para dárselo a su descendencia.
Y has cumplido tus palabras, porque eres justo.

9 [bj] Éx. 2. 23-24 [bpe] Éx. 3 [bc] Éx. 4. 31; Éx. 14. 10-12

9 Tú viste la miseria de nuestros padres en Egipto,
oíste su clamor junto al Mar Rojo.

10 [bj] Éx. 7; Éx. 8; Éx. 9; Éx. 10; Éx. 11; Éx. 12 [bc] Deut. 4. 34; Deut. 7. 19 [bjs] Jn. 17. 3. 26; Lc. 8. 37

10 Hiciste signos y prodigios contra el Faraón,
contra sus servidores y todo el pueblo de su país,
porque sabías con qué arrogancia los habían tratado;
así adquiriste un renombre que perdura hasta hoy.

11 [bj] Éx. 14; Éx. 15. 5. 10 [bc] Éx. 14. 21-29; Éx. 15. 4-5; Sal. 78. 13; Is. 43. 16; Is. 63. 12

11 Abriste ante ellos el mar,
y ellos lo cruzaron sin mojarse los pies;
pero a sus perseguidores los hundiste en el abismo,
como una piedra en las aguas caudalosas.

12 [bj] Éx. 13. 21s [bpe] Éx. 16

12 Los guiaste de día con una columna de nube
y de noche, con una columna de fuego,
para iluminarles el camino que debían recorrer.

13 [bj] Éx. 19; Deut. 4. 5-8 [bpe] Sal. 19. 8-10

13 Tú bajaste a la montaña del Sinaí
y hablaste con ellos desde el cielo;
les diste normas justas y leyes fidedignas,
preceptos y mandamientos excelentes.

14 [bj] Éx. 20. 8+ [bpe] Is. 56 [bnp] Éx. 20

14 Les hiciste conocer tu santo día sábado
y les prescribiste mandamientos, preceptos y una Ley,
por medio de Moisés, tu servidor.

15 [bj] Éx. 16. 1+ [bpe] Éx. 16 [bc] Sal. 105. 40; Éx. 17. 1-7; Deut. 1. 21

15 Tú les diste pan del cielo para saciar su hambre,
hiciste brotar agua de la roca para calmar su sed,
y les mandaste ir a tomar posesión de la tierra
que, con la mano en alto, habías jurado darles.

16 [bj] Núm. 14. 1-4

16 Pero nuestros padres se mostraron arrogantes,
se obstinaron y desoyeron tus mandamientos.

17 [bj] Éx. 34. 6+ [bpe] Núm. 14 [bc] Deut. 1. 26-33; Sal. 86. 15; Jl. 2. 13

17 Se negaron a obedecer, sin acordarse
de las maravillas que habías hecho por ellos;
se obstinaron, empecinándose en volver
a su servidumbre en Egipto.
Pero tú eres el Dios del perdón,
compasivo y misericordioso,
lento para enojarte y lleno de fidelidad;
por eso, no los has abandonado.

18 [blpd] Éx. 32. 1-8 [bpe] Éx. 32

18 * Ellos se fabricaron un ternero de metal fundido,
diciendo: ‘Aquí está tu Dios,
el que te hizo salir de Egipto’,
y así cometieron un gran ultraje.

19 [bc] Neh. 9. 12

19 Pero aún entonces, por tu gran misericordia,
no los abandonaste en el desierto:
la columna de nube no se alejó de ellos de día,
para guiarlos por el camino,
ni la columna de fuego durante la noche,
para iluminarles el camino que debían recorrer.

20 [bpe] Is. 63. 10-11 [bnp] Núm. 20 [bjs] 1 Cor. 14. 3. 39

20 Tú les diste tu buen espíritu,
para que supieran discernir;
no les quitaste el maná de la boca
y les diste agua para calmar su sed.

21 [bj] Deut. 8. 4 [bc] Deut. 29. 4-5 [bnp] Deut. 8

21 Cuarenta años los sustentaste en el desierto
y nunca les faltó nada:
no se gastaron sus vestidos
ni se les hincharon los pies.

22 [blpd] Núm. 21. 21-35 [bj] Deut. 1. 4; Deut. 2. 26-3. 11 [bpe] Núm. 21 [bc] Sal. 135. 11-12; Sal. 136. 19-20

22 * Tú les entregaste reinos y pueblos,
y se los repartiste como zona fronteriza;
tomaron posesión del país de Sijón, rey de Jesbón,
y del país de Og, rey de Basán.

23 [bj] Deut. 1. 10 [bpe] Jos. 3; Jos. 4 [bc] Gn. 15. 5; Gn. 22. 17; Jos. 3. 14-17; Jos. 21. 43-45

23 Multiplicaste sus hijos
como las estrellas del cielo,
y los introdujiste en la tierra
que habías prometido a sus padres en posesión.

24 [bpe] Jos. 6; Jos. 8; Jos. 10 [bc] Jos. 11. 23

24 Los hijos entraron y tomaron posesión del país,
y tú sometiste ante ellos
a los habitantes del país, los cananeos:
los pusiste en sus manos,
igual que a sus reyes y a los pueblos del país,
para que ellos los trataran a su arbitrio.

25 [bj] Deut. 3. 5; Deut. 6. 10-11; Deut. 32. 15 [bpe] Deut. 8 [bc > 25-28] Deut. 32. 15-43; Jue. 2. 11-16

25 Así conquistaron plazas fuertes
y un suelo fértil;
se adueñaron de casas
llenas de toda clase de bienes,
de cisternas excavadas, viñas y olivares
y de árboles frutales en abundancia.
Comieron hasta saciarse y engordaron,
y por tu gran bondad, vivieron en medio de delicias.

26 [bj] Sab. 2. 10-20 [bc] 1 Rey. 14. 9; 2 Rey. 17. 15 [bnp] Jue. 2

26 Pero después fueron indóciles
y se rebelaron contra ti:
arrojaron tu Ley a sus espaldas,
mataron a los profetas
que los conminaban a volver a ti,
y cometieron grandes ultrajes.

27 [bpe] Jue. 3; Jue. 6 [bjs] Jue. 2. 11-23; Jue. 4. 6. 24

27 Tú los entregaste en manos de sus opresores,
y ellos los oprimían.
En el momento de la opresión, clamaban a ti;
tú los escuchabas desde el cielo
y, por tu gran misericordia, les mandabas salvadores
que los salvaban de sus opresores.
28 Pero apenas se sentían tranquilos,
volvían a hacer el mal delante de ti,
y tú los abandonabas en manos de sus enemigos,
que los oprimían;
ellos volvían a invocarte
y tú los oías desde el cielo:
¡cuántas veces los salvaste por tu misericordia!

29 [bc] Lev. 18. 5 [bjs] Mt. 5

29 Tú los conminabas a que volvieran a tu Ley,
pero ellos se mostraron arrogantes
y no obedecieron tus mandamientos;
pecaron contra tus normas,
** las que el hombre debe cumplir para tener la vida;
volvieron la espalda con rebeldía,
se obstinaron y no obedecieron.

30 [bc] 2 Rey. 17. 13-18; 2 Crón. 36. 14-16; Zac. 7. 8-14; Jue. 6. 1; Jue. 13. 1; 2 Rey. 13. 3; Sal. 106. 41-42; Jer. 20. 4-5

30 Tú fuiste paciente con ellos
durante muchos años;
les advertiste con tu espíritu,
por medio de tus profetas;
pero ellos no escucharon
y tú los entregaste en manos de otros pueblos.

31 [bc] Neh. 9. 17

31 Sin embargo, por tu gran misericordia,
no los has exterminado ni abandonado,
porque eres un Dios compasivo y misericordioso.

32 [bj] Lam. 5; Ecli. 36. 1-9 [bc] 2 Rey. 15. 19. 29; 2 Rey. 17. 3-6

32 Y ahora, Dios nuestro,
Dios grande, poderoso y temible,
que mantienes la alianza y la fidelidad,
no menosprecies las tribulaciones
que nos han sobrevenido a nosotros,
a nuestros reyes y a nuestros jefes,
a nuestros sacerdotes y profetas,
a nuestros padres y a todo tu pueblo,
desde los tiempos de los reyes de Asiria
hasta el día de hoy.

33 [bc] Esd. 9. 15; Sal. 119. 137 [bjs] Tob. 3. 2; Sal. 89; Sal. 15; Sal. 118; Sal. 71; Dn. 3. 28-31; Dn. 9. 7

33 Tú has sido justo
en todo lo que nos ha sobrevenido,
porque tú has obrado con fidelidad
y nosotros cometimos el mal.

34 [bc] 2 Rey. 17. 15 [bnp] Jer. 2. 8

34 Sí, nuestros reyes, nuestros jefes,
nuestros sacerdotes y nuestros padres
no practicaron tu Ley,
no hicieron caso de tus mandamientos
ni de las advertencias que les habías hecho.

35 [bc] Deut. 28. 20

35 Durante su reinado,
en medio de los grandes bienes que les concediste,
y en la tierra espaciosa y fértil que les entregaste,
ellos no te sirvieron
ni se convirtieron de sus malas acciones.

36-37 [bpe] Jer. 27. 1-11 [bjs] Jn. 8. 33; Mt. 24; Jer. 32. 36-44; Jer. 33. 16

36 Mira que hoy estamos esclavizados,
sí, somos esclavos aquí, en el país que diste a nuestros padres,
para que gozáramos de sus frutos y de sus bienes.

37 [bc] 2 Crón. 15; 2 Crón. 23; 2 Crón. 29; 2 Crón. 34

37 ** Sus abundantes productos son para los reyes
que tú nos has impuesto a causa de nuestros pecados,
y ellos disponen a su arbitrio
de nuestras personas y nuestro ganado.
¡En qué opresión hemos caído!».
9 18

Ver Éx. 32. 1-8.

1. Éx. 32. 1-8:

1 Cuando el pueblo vio que Moisés demoraba en bajar de la montaña, se congregó alrededor de Aarón y le dijo: “Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto”. 2 Aarón les respondió: “Quiten a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas, las argollas de oro que llevan prendidas a sus orejas, y tráiganlas aquí”. 3 Entonces todos se quitaron sus aros y se los entregaron a Aarón. 4 Él recibió el oro, lo trabajó con el cincel e hizo un ternero de metal fundido. Ellos dijeron entonces: “Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto”. 5 Al ver esto, Aarón erigió un altar delante de la estatua y anunció en alta voz: “Mañana habrá fiesta en honor del Señor”. 6 Y a la mañana siguiente, bien temprano, ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión. Luego el pueblo se sentó a comer y a beber, y después se levantó para divertirse.

7 El Señor dijo a Moisés: “Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. 8 Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto’”.
22

Ver Núm. 21. 21-35.

1. Núm. 21. 21-35:

21 Israel envió unos mensajeros a Sijón, rey de los amorreos, con esta propuesta: 22 “Déjame pasar por tu país. No nos desviaremos hacia los campos o los viñedos, ni beberemos agua de los pozos. Iremos por el camino principal, hasta que hayamos atravesado tu territorio”. 23 Sijón no permitió que Israel pasara por su territorio, sino que reunió todas sus fuerzas y fue a combatir contra Israel en el desierto. Cuando llegó a Iahás, presentó batalla a Israel, 24 pero Israel lo pasó al filo de la espada y se apoderó de su territorio, desde el Arnón hasta el Iaboc, y hasta Az de los amonitas, porque Az servía de frontera con los amonitas. 25 Israel se apoderó de todas esas ciudades, y se estableció en las ciudades de los amorreos, en Jesbón y en sus ciudades dependientes.

26 Jesbón era la ciudad de Sijón, el rey de los amorreos que había luchado contra un rey anterior de Moab y le había arrebatado su territorio hasta el Arnón.

27 Por eso los poetas recitan: “¡Vengan a Jesbón! Que sea reconstruida, que sea restaurada la ciudad de Sijón. 28 Porque ha salido fuego de Jesbón, una llamarada de la ciudad de Sijón, que consumió a Ar de Moab y a los jefes de las alturas del Arnón. 29 ¡Ay de ti, Moab! ¡Estás perdido, pueblo de Quemós! Él puso en fuga a sus hijos, e hizo prisioneras a sus hijas en manos de Sijón, un rey amorreo. 30 Los hemos traspasado a flechazos, está en ruinas Jesbón hasta Dibón; hemos arrasado hasta Nofaj, que está junto a Mádaba”.

31 De esta manera, Israel ocupó el país de los amorreos. 32 Luego Moisés mandó a explorar Iázer, y los israelitas conquistaron las ciudades dependientes de ella, y despojaron a los amorreos que estaban allí.

33 Cuando reanudaron la marcha y avanzaron en dirección a Basán, Og, rey de Basán, les salió al encuentro con todas sus tropas, para presentarles batalla en Edrei. 34 Entonces el Señor dijo a Moisés: “No le tengas miedo, porque yo lo puse en tus manos con todo su pueblo y todo su territorio. Harás con él lo mismo que hiciste con Sijón, el rey de los amorreos que habitaba en Jesbón”. 35 Los israelitas lo derrotaron, a él, a sus hijos y a todo su pueblo, sin dejar ningún sobreviviente. Así se apoderaron de su territorio.